Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha en ocasión del homenaje al maestro Inocente Carreño.

 

El hogar, se ha señalado y en ello coincidimos plenamente, es la mejor escuela para la vida, allí nacen y se arraigan los valores, los sentimientos, allí la oportuna y amorosa orientación de una familia honesta traza el destino del niño que nace y ha de transitar por un mundo de descubrimientos, de dificultades, de aciertos, de alegrías.  

 

Y fue así en la hermosa región neoespartana donde el melodioso rumor de las olas, el canto de las aves ,el glosario popular del pescador ,la fuerza espiritual que inspira ese pecho guaiquerí de sus montañas unido al canto tradicional de su terruño y a la narración de las leyendas propias de esa tradición que expresados en labios de la abuela e impregnados de ese especial cariño de un corazón amoroso, donde seguramente se fraguó y se moldeó  esa alma de artista, esa sensibilidad musical, esa capacidad de creación pero sobre todas las cosas ese transitar honesto, humilde por la vida, transmitiendo ejemplo de trabajo de optimismo, de decencia, de conducta ciudadana y de amor patrio, perfectamente amalgamados en ese venezolano a quien hoy con profundo orgullo universitario rendimos homenaje : el maestro Inocente Carreño.

 

La educación formal en su área específica fue preocupación constante y así es como lo innato se perfecciona a través del estudio hasta convertirle en excepcional maestro del arte musical.   

 

La Venezuela de esta hora, trastocados sus valores, urgida de cambios, ávida de rescatar la moral perdida, respira serena en ocasiones en las que, como la de este día se hace evidente la existencia de una reserva de talento, de moral, de un ejemplo de juventud que prolongada en el tiempo vibra en cada estrofa, en cada melodía, en su diario y honesto vivir.   

 

La Universidad Central de Venezuela, inmersa en el laberinto del acontecer de la patria, renueva cada día su esperanza, en cada venezolano que se muestra como expresión autentica de nuestro gentilicio, en cada reto que supera, en cada oportunidad en que se resiste a doblegar su dignidad, en cada ocasión en que reconoce en el otro la dimensión exacta de su valor.   

 

Hoy nos honramos al homenajear al maestro Carreño, en este hermoso recinto que es también expresión máxima de arte. Escenario por excelencia para la cultura, para la academia, para la discusión, para sentir muy hondo el sentimiento ucevista.  

 

Con usted maestro nos regocijamos, al tiempo que aplaudimos la iniciativa de nuestro Orfeón Universitario y al compartir la alegría de esta mañana sentimos en lo profundo de nuestro corazón, que tal como lo expresa nuestro himno universitario cada día esta UCV nos empuja hacia el alma la vida en mensaje de marcha triunfal.

 

Caracas, 3 de julio de 2011