Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de conferimiento de títulos a los egresados de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.

 

 

Grato momento el que vive la academia universitaria, éste, en el que dando cumplimiento a una de las funciones que nos asigna el carácter directivo, conferimos los títulos a egresados de las dos escuelas que constituyen la facultad de ciencias jurídicas y políticas. Compartamos con familiares, amigos, profesores, la felicidad del triunfo, celebremos éste día, como el del encuentro para la despedida, como identificó en alguna ocasión el Rector magnífico, Francisco de Venanzi, a los actos de grado, pero una despedida temporal, que de la universidad nunca nos separamos, pues ella ha de ser referencia para nuestra vida, casa abierta para nuestras inquietudes, generadora de nuevos conocimientos que enriquecerán los vuestros a través de los estudios de postgrado, semillero de ideas, de  proyectos en los que hay cabida para el pensamiento universal.

 

No se puede olvidar al alma mater porque en ella se conjugan los ideales de paz, democracia y libertad con sus fines científicos y culturales, porque no  fue creada la universidad para  el exclusivo desarrollo de destrezas y adquisición de conocimientos, ya lo afirmaba el maestro Raúl García-Arocha, “el signo de universalidad califica la misión del científico, del humanista, por ello, separar la conciencia de ellos, resulta imposible para el universitario verdadero”.    

 

En similar ocasión hemos señalado que “la profesión de abogados y abogadas va siempre vinculada a la historia de los pueblos, representa su ética, la más alta expresión de la defensa de los derechos individuales del hombre y la garantía de respetar los que establece la constitución, contribuyendo con ello a la seguridad jurídica que debe reinar en un estado de derecho. El ejercicio de la abogacía no se cimienta en la lucidez del ingenio sino en la actitud de la conciencia, esa al decir de Osorio es la piedra angular”. 

 

En cuanto a los estudios políticos, los identificamos como “la disciplina de análisis de la política, de carácter histórico, pues su objeto se desarrolla con el tiempo, íntimamente ligada a las ciencias sociales, para unos es el estudio del estado, su campo de acción, para otros el estudio del poder o proceso de adopción de las decisiones, en todo caso a ella le pertenece el estudio sistemático y riguroso de los fenómenos y las estructuras políticas, para lo cual es imprescindible la racionalidad. El mundo de hoy, su acontecer, le confieren plena vigencia, resultando su intervención fundamental ante los innumerables escenarios contemporáneos”.

 

Hemos tomado de Castillo, a propósito de las circunstancias recientes, algunas reflexiones que hemos considerado oportunas, también  a la luz de los acontecimientos que día a día transcurren en nuestro país.

 

En este sentido afirma el citado autor que:

“La verdad nos hace libres y la mentira nos convierte en esclavos, porque perdemos la percepción positiva y enaltecedora del que no tiene nada que ocultar ni de que ocultarse. Así como la verdad  representa eventos, sentimientos, situaciones ciertas y nacidas  de la  espontaneidad, la mentira tiene mil facetas, puede utilizar muchas caras y nace de sentimientos que no responden a la realidad de los hechos.

 

Al mentir, se distorsiona o niega a plena conciencia la realidad, es una violencia contra nuestra propia esencia y sagrada individualidad, porque involucra no actuar como nos corresponde.

 

La mentira es enfermedad soportable, pero es una patología que al producir efectos nocivos a los demás, también nos daña integralmente, por lo cual es anti-natural promoverla”,       

 

Nos resulta oportuno para esta reflexión, el momento en el que a nuevos profesionales del derecho y los estudios políticos, les ha sido conferido el título que los acredita como tales. Oportuno porque si bien la tarea fundamental de la universidad es la búsqueda de la verdad, la que corresponde al derecho es la búsqueda de la justicia y a la ciencia política  pertenece la objetividad; y porque sin verdad no habrá justicia, ni objetividad, ni moral, ni vergüenza, mucho menos encontraremos la paz.    

 

Los recientes eventos ocurridos en nuestra UCV, que no son desconocidos para quienes estudiantes, profesores, empleados trabajadores, hacemos vida en ella y el tratamiento que se ha dado a los derivados de ello, particularmente en el sector oficial, son prueba veraz de que la mentira, se asoma como elemento perturbador, que el estado de derecho se percibe ausente  y que la política en ocasiones ha perdido todo asomo de decencia.       

 

No ahondaremos en análisis puntuales pero si, nóveles abogados, politólogos, ustedes han conocidos de los más de 47 actos de violencia que se han consumado durante los 3 años y medio de esta gestión rectoral. Ello no ha sido obstáculo para hacer contínua nuestra tarea de construcción y, prueba de ello, lo constituye el solemne acto de este día en el que 418 nuevos profesionales se incorporan a la aplicación de los  conocimientos adquiridos, en lo que constituye un nuevo y amplio camino de cara a la sociedad. Esta circunstancia de hoy es de indiscutible regocijo, les convoca la universidad en su magno recinto para legitimar el triunfo de vuestro esfuerzo.

 

Tema importante de análisis y discusión para las profesiones que hoy se enriquecen con vuestra incorporación, lo constituye todo aquello que se refiere al estado de derecho y democracia, en este sentido rodríguez cepeda señala que:

 

“Sin estado de derecho no existe democracia. Por ello, el tema aparece como un punto relevante en la agenda de los procesos de transición, normalización y consolidación democráticas.

 

Por supuesto, un estado de derecho no se da por generación espontánea ni depende sólo de la voluntad o decisión de algún actor político en particular. Su construcción es un proceso que involucra a todos los actores políticos relevantes y a la ciudadanía, y no se agota en la edificación de un sistema jurídico o constitucional. El estado de derecho se expresa y realiza en la norma legal, pero también en la definición y el funcionamiento efectivo de las instituciones, así como en la cultura y las prácticas políticas de los actores.

 

En el estado de derecho prevalece el gobierno de las leyes sobre el arbitrio de los hombres, al tiempo que se reconocen y garantizan las libertades de los ciudadanos. Por ello, es un patrimonio común que debe ser creado, protegido y consolidado responsablemente por todos los actores políticos. Es una plataforma compartida que previene y, en su caso, castiga las arbitrariedades de la acción política, a la vez que ofrece certidumbre y orden políticos. Orden que, cabe precisar, no es inmutable, ya que el estado de derecho democrático brinda los espacios y los procedimientos legítimos para la libre confrontación de los proyectos y los programas políticos que buscan dotar de contenido sustantivo a los regímenes democráticos. De esta forma, el estado de derecho democrático está abierto al pluralismo, a la tolerancia y al cambio social, y puede considerarse, con toda justicia, como una conquista civilizatoria del pensamiento y la acción políticos”.

       

Este planteamiento que a nuestro juicio asume carácter doctrinario, lo dejamos en el ambiente para su exacta interpretación y para que el refuerce a manera de última lección de pregrado, los conocimientos del curriculum formal a ustedes impartidos, como referente además para la orientación que a vuestra actuación profesional y ciudadana puedan imprimir.

       

Las circunstancias del tiempo y del país  debemos reiterar no se presentan fáciles para las instituciones de educación superior, así como tampoco en otros escenarios de la vida nacional, seguros pueden estar los universitarios que esta UCV se mantendrá firme en su dignidad, en su trabajo constante por ser cada día mejor y porque también Venezuela así lo sea, dispuestos como en tiempos remotos, debió actuar platón: “aplicando la razón y la prudencia a la solución de los problemas en vez de ceder a los instintos atávicos y a las pasiones”.      

 

Un ciclo nuevo comienza para ustedes y otros retos se colocaran ante vosotros, solo la disciplina, la constancia y la voluntad bien encausada les ayudarán a vencerlos, conformarse con el saber que poseemos no es suficiente, hay que recordar como a otros nuevos egresados hemos manifestado, que:  

 

“Nunca se ha aprendido lo suficiente, es necesario caminar permanentemente en búsqueda de lo nuevo, convencidos que para ver el horizonte es necesario seguir ascendiendo”.

 

En tanto ustedes se aproximan a  otras importantes experiencias, queda activa, digna y dispuesta esta vuestra UCV.

 

Queridos graduandas y graduandos, egresan ustedes de la ilustre Universidad Central de Venezuela. Esta universidad les ha enseñado el significado de futuro: para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos lo desconocido, para los valientes es la oportunidad. Seamos entonces valientes, rechacemos dudas y temores, solo así tendremos la Venezuela que merecemos y la universidad que ha de perdurar por siempre: cultura de paz, libre, plural, democrática y siempre autónoma.

 

 

Felicitaciones  y muchas  gracias.-

 

 

Caracas, 25 de noviembre de 2011