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Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de conferimiento de títulos a los egresados y las egresadas de las Facultades de Arquitectura, Humanidades y Educación y Escuela de Enfermería.

 

 

 

Una revisión de la institución universitaria, desde los albores de su existencia, nos permite coincidir con Mayorga, quien afirma que, desde la creación de las primeras universidades en Europa, en el siglo XII, estas instituciones han estado haciendo fundamentalmente lo mismo: preservar, crear y transmitir conocimientos y cultura, si bien sus contenidos concretos han variado mucho a través de los siglos. Son instituciones de acervo, en cuanto sirven de depositarias de los saberes y de los valores universales de las sociedades que les dan vida y las mantienen. Son también fábricas del intelecto, en cuanto producen nuevos saberes, ideas, información, teorías, comprobación de relaciones causales, comprensión de fenómenos, nuevas técnicas y métodos. Son crisol donde se mezclan y se forjan las influencias de su medio y de su tiempo, y son también conducto que transmite contenidos cognitivos y valorativos de una generación a la siguiente.

 

Mientras estas entidades hagan bien aquello que constituye su misión fundamental —realizar las funciones especializadas del conocimiento y la cultura de una sociedad—, continuarán existiendo indefinidamente, a pesar de las diferentes circunstancias y de los diferentes momentos que en el devenir de la historia de los hombres y los pueblos, puedan poner en peligro su continuidad o pretendan transformarla en atención a intereses mezquinos.     

 

Reforzamos este  planteamiento con uno de Toledo Cabrera, quien nos dice que “las instituciones de educación superior tienen la clara misión de aglutinar el conocimiento y transmitirlo y que el éxito de las mismas depende de las capacidades que tengan sus actores para que ese conocimiento llegue debidamente claro y estructurado a quienes lo reciben. Cuando las universidades tienen éxito en la transmisión del conocimiento con calidad, sus estudiantes y sus egresados son personas de éxito, cualificadas y cultas, capaces del análisis crítico y la aportación sustentada en el conocimiento que dominan y construyen el cambio social”.    

 

Y como demostración fehaciente de ello: la legitimación de ese saber sembrado, de ese conocimiento transmitido, de esas capacidades que junto a los valores, conforman el profesional que nuestra Universidad Central de Venezuela entrega a la sociedad de manera permanente en actos que, como el de hoy, constituyen importante fiesta académica.

 

Tres importantes disciplinas se hermanan en este día para celebrar el triunfo de cuatrocientos treinta y cinco nuevos egresados: arquitectura, humanidades y enfermería engrosan sus filas con nuevos talentos, en quienes se cifran esperanzas para un ejercicio digno y provechoso.

 

De la arquitectura se ha dicho, es parte esencial de la cultura, es una realidad histórica, es el resultado de la intención consciente de crear y cumple un servicio fundamental para toda la sociedad,  ya que democratiza la calidad en la edificación, enriquece el paisaje urbano e impulsa la vanguardia, creatividad e innovación en todo el proceso de la edificación.      

 

La profesión de la enfermería se ha consolidado para cumplir con eficacia su función social. Sin embargo, en las últimas dos décadas es donde se ha demostrado un importante avance como disciplina, gracias a la formación de post grado y la creación más sostenida de nuevos conocimientos. De acuerdo a Curtin, la especificidad de la enfermería no puede localizarse en las funciones o tareas, sino en el “arte moral de la enfermería”, en su convicción moral primaria, en virtud de la cual la enfermería “está comprometida a preocuparse por los otros así como a cuidar de ellos” en tanto que Swanson señala que “la enfermería requiere actuar de manera que preserve la dignidad humana, restaure humanidad, y evite reducir personas al estatuto moral de objetos”.

 

De allí que si bien la ética ha de ser una conducta permanente en el ejercicio de la ciudadanía y de todas las profesiones, en la enfermería adquiere tanto o más valor que el propio dispensar de cuidados de salud.

 

Oliver califica las humanidades como disciplina de espíritu, agudización de la sensibilidad, ambición de claridad para poner en evidencia y transformar en actual vivencia las formas de pensamiento que la humanidad ha conservado como su más valioso patrimonio, voluntad para evadirse del presente en ansias de abarcar las eternas verdades y los eternos misterios que se han salvado en la transmutación del tiempo, porque de ellos el hombre extrae su fe inconmovible en la excelencia y dignidad de su condición y su destino.          

 

La Universidad Central de Venezuela, de la que hoy ustedes egresan, se regocija en vuestro triunfo y en él encuentra una pausa grata en el presente transcurrir de dificultades, que de camino de la actual gestión directiva. Múltiples agresiones, descalificaciones, decisiones que disfrazadas de legalidad, vulneran el carácter autonómico que constituye esencia misma de la institución. Pese a ello no hay descanso ni desánimo en la tarea de construir, se presienten tiempos de  cambio y hacia ellos con fe y optimismo debemos dirigir nuestro esfuerzo los universitarios de siempre, los ciudadanos que profesan los valores de libertad y democracia.            

 

Coincide vuestro acto de grado con un nuevo aniversario de la creación de la Escuela de arquitectura, primer centro de enseñanza de la arquitectura creado en el país en el año 1941 y que se honra en identificarse con el nombre del maestro Carlos Raúl Villanueva, cercana esta también la fecha aniversaria de la declaratoria de nuestra ciudad universitaria como patrimonio mundial. A propósito de ello recordamos lo que al respecto señalo la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios, “tal declaratoria nos dice que somos guardianes de un bien cultural de la humanidad, que somos poseedores de la materialización  del pensamiento y de las ideas de hombres que se dedicaron al cultivo de las artes, pero sobre todo que nuestro país es capaz de elevarse sobre las pequeñas adversidades y escalar los mejores sitiales de la cultura universal”. Permítannos rendir homenaje a  nuestra escuela de arquitectura, a sus 70 años de creación y a los maestros que con su tarea enriquecen esta labor. De igual forma transmitimos nuestra palabra de reconocimiento y aplauso a la escuela de comunicación social de nuestra facultad de humanidades y educación por su arribo a 65 años de tarea continua, formando profesionales de esa disciplina, que al decir de expertos, constituye hoy uno de los pilares de la evolución de la sociedad.   

 

Para alcanzar la meta no basta con el simple propósito, tampoco es una tarea individual, para su logro confluyen diversos factores: unos producto del talento, de la disciplina, los otros provienen del afecto, de la solidaridad de quienes a nuestro lado, transitan salvando escollos, ayudándonos a levantar cuando caemos y aplaudiendo cuando nos levantamos vencedores. Este es el momento de reconocer, de agradecer, de  compartir la alegría con padres, cónyuges, hermanos, personas cercanas, docentes que trascendieron su tarea académica para constituirse en apoyo, guía, compañeros. Con ellos nos unimos en su alegría y orgullo.               

 

El sueño que como todos ustedes se forjaron un día para llegar al de hoy, se vio truncado por la violencia asesina que se ha apoderado de nuestras calles, nuestros hogares, el país todo. José Carlo Sánchez no vive hoy entre nosotros, fue corto su tránsito terrenal, una vida de ilusiones de estudio de dedicación se perdió como desgraciadamente se pierde la juventud día a día, sin que podamos entender lo que nadie nos quiere explicar. Y el momento de alegría se convierte en rabia, en impotencia, en silencio, ese que calla cuando quiere decirlo todo. Arquitecto José Carlo Sánchez, vuestro título que han recibido tus padres en este día, será el símbolo y esperanza de un tiempo de cambio. Descansa en paz arquitecto.

 

Diferentes caminos se abren a partir de este momento para los nuevos profesionales. De ustedes depende la escogencia, procuren en su tránsito dejar huellas, contemplen  el futuro  como algo muy cercano, enriquezcan vuestro espíritu con el buen proceder, no olviden que como bien señala Briceño Romero, la gloria de ser joven solo se vive una vez y saber conducirla, significa construir el futuro sobre bases inconmovibles, en provecho individual, de la familia y de la patria. Continúen pues, nuevos profesionales, hacia un mañana pleno de éxitos, en ustedes queda arraigada la condición de ucevista, esa que enorgullece y compromete, la que se siente y se practica como un hermoso legado de esta UCV.

 

Queridos graduandos y graduandas, egresan ustedes de la ilustre Universidad Central de Venezuela, no olviden nunca que son el reflejo de la UCV cultura de paz, libre, plural, democrática y por siempre autónoma.             

 

 

Felicidades y gracias.-

 

 

 

Caracas, 11 de noviembre de 2011