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Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, durante el acto central de celebración del cincuenta aniversario del CENDES.

 

 

“La dinámica social ha venido alcanzando un alto grado de complejidad. La existencia de problemas consuetudinarios, el afloramiento de los mismos en virtud de la explosión demográfica, el conocimiento cada vez mas acabado de los factores que dificultan el progreso y los contínuos avances científicos y tecnológicos que pueden usarse en beneficio del hombre, han llevado entre otras causas, a fortalecer cada vez más la tesis de que no se puede dejar que el estado funcione al azar, sino que es preciso aplicar todos los conocimientos disponibles para delinear planes que concurran al logro de objetivos deseables para la colectividad. No basta siquiera aplicar los conocimientos ya existentes sino colocarse en posición interrogativa ante los fenómenos sociales, para lograr a través de la investigación poner en evidencia nuevos hechos y relaciones que contribuyan a facilitar la planificación. El interés por este campo ha aumentado considerablemente y las universidades tienen que ser los organismos encargados predominantemente de conducir las labores avanzadas de la enseñanza y la investigación relacionados con la planificación para el desarrollo”.    

 

Así se refería el Rector de Venanzi en 1963 en su informe de gestión, a la motivación que entre otras condujo a la creación del centro de estudios del desarrollo (CENDES), iniciativa que parte del decanato de la facultad de arquitectura junto a organismos gubernamentales especialmente interesados, con el apoyo del Rectorado. 

 

Agregaba de Venanzi con toda razón que “la importancia alcanzada por ese organismo y sus proyecciones futuras en la planificación alcanzada del desarrollo y en el estudio e investigación en ese campo, se pueden colegir fácilmente al revisar las tareas cumplidas hasta el momento actual”.

 

Ese futuro constituye el presente que transcurre cincuenta años después y que celebra con satisfacción y orgullo la UCV.  Ya lo señalábamos el pasado septiembre al instalar el segundo simposio cuando  expresamos que “el CENDES constituye  para nuestra UCV un referente  de labor creadora, de responsabilidad social, de tarea constructiva, de la universidad que debe ser, esa que se ha descrito como la institución vertebral de la sociedad del tercer milenio, como faro de nuevos horizontes y motor del progreso”.

 

Hoy compartimos el criterio de Coraggio quien en su trabajo “Universidad y desarrollo, viejos y nuevos desafíos” expresa: “yo creo que estamos en un momento de crisis profunda, donde reflexionamos sin paradigmas previamente acordados, lo que exige de los intelectuales creatividad y Criticidad para repensar cómo llegamos a esta situación. También cuáles son los esquemas mentales que pueden ayudarnos a pensar caminos alternativos a las tendencias más que preocupantes que hoy predominan en el sistema mundial y, sobretodo, posicionarnos del lado de las mayorías y partir de la hipótesis de que no hay “destino” sino múltiples alternativas cuya realización dependerá, al menos en parte, de que podamos pensarlas como opciones reales con los sujetos sociales en formación”.

 

Las revisiones que en torno al tema hemos realizado nos permiten exponer la transcripción literal  del siguiente párrafo: “si se acepta en algún grado la idea de Toynbee —tan gráficamente expresada con sus metáforas— de que los momentos de cambio en el proceso histórico son como «ríos revueltos» que van dejando «cabos sueltos», y que para que haya una «salida» estos deben ser anudados en torno a algún nuevo principio organizador capaz de servir de núcleo y cemento de una nueva fase histórica, se advierte que en ella está implícita la importancia de la función intelectual en la resolución de estas crisis objetivas.

 

Con medina se podría agregar que la búsqueda de una salida constituye la responsabilidad primigenia de la inteligencia como razón histórica.

 

Lo que aquí se denomina función intelectual   y decimos nosotras,  que junto al compromiso ético social es sin lugar a dudas lo que el CENDES ha venido ejerciendo durante este medio siglo que con legítimo júbilo celebramos.   

       

También en el pasado simposio  “Objetivos y estrategias de desarrollo para Venezuela. Elementos para la construcción de una visión compartida”.  Hicimos referencia a  que se ha señalado que la universidad constituye actor clave en el tejido social, es de vital importancia a la hora de pensar la sociedad que queremos. Las necesidades y expectativas de la sociedad, el servir a ella en procura de erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del ambiente mediante un planteamiento inter y transdisciplinario para analizar los problemas y contribuir con la construcción de una nueva sociedad, constituyen el reto que ha quedado plasmado en la declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI. A él responde con el esfuerzo de su diario quehacer nuestra UCV, en ese esfuerzo y en esa respuesta tiene activa participación el CENDES.

       

En el acto del día de hoy debemos rendir homenaje a quienes con su idea y con su acción hicieron posible su nacimiento y posteriormente su transcurrir de construcción y permanente creación, así, saludamos a sus  integrantes encabezados por su director Carlos Walter Valecillos, a quienes le precedieron en esta labor directiva: Fernando Travieso, Heinz Sontagg, Alberto Urdaneta, Helia del Rosario, Carmen García Guadilla. Al tiempo que evocamos con profundo respeto, la memoria los que hoy ausentes  ejercieron similar tarea: Jorge Ahumada, Luis Lander y José Agustín Silva Michelena.        

 

Ratifica nuestra UCV con su obra con su actuación que aquí se vence la sombra, hoy les solicitamos ante el momento de la universidad, de la patria y de la historia que nos ayuden a vencerla  de nuevo.

 

 

Caracas, 13 de octubre de 2011