Acto de Fé: La Corona y la Garza vestidas de Blanco.

El Argumento de la obra

Pico Humboldt Nevado

Como seres humanos buscadores de paz y libertad, algunos debemos atender llamados de la montaña; a veces ese llamado corresponde a sentimientos, necesidades de superación personal o a un poco de todo, y cuando nos ponemos en marcha y atendemos ese llamado con algo de incertidumbre hacia lo posible, simplemente creyendo en nosotros mismos, podemos decir que lo emprendemos con algo que llamamos Fé.

 

Atendiendo precisamente esa necesidad de aventura, en un contexto muy complicado, se emprendió un nuevo reto, que empezó desde su planificación, ya que con un país como el nuestro muy convulsionado en lo económico, social y político, se nos hace cada vez más duro a esta rara clase de personas sedientas de montaña, pues saciarla se vuelve una odisea, la cual se exacerba cuando, una vez más, llega el invierno.

 

Aún así, aprovechamos la oportunidad de volver nuestras miradas hacia nosotros mismos y hacia lo que tenemos. Cuando miramos hacia la Sierra Nevada, nos damos cuenta de que aún podemos considerarnos ricos en ciertos aspectos. Viendo lo que nos ofrece esa Sierra, decidimos ver qué nos inventamos y luego de par de invernales en la máxima elevación de Venezuela, de los cuales uno ya les relate hace algún tiempo, uno piensa que debe haber más, quizás otra ruta a la misma montaña, otra montaña en la misma sierra u alguna otra ruta no tradicional, o ¿por qué no? rutas a varias montañas y en invierno.

 

 

Pico La Concha

Mi primer invernal exitoso fue en el 2014 en el Bolívar, luego vino el invierno del 2015, también en el Bolívar, una escalada bastante complicada con mis grandes amigos: Manuel Larez, Hungría Salgado y Luis Mariño, allí durante esa excursión hablamos de la posibilidad de hacer algo en la cara sur el macizo del Humboldt y Bonpland (2da y 4ta montaña más alta del país respectivamente), sembrando una idea que se quedaría latente.

 

EL 2015 siguió su curso y las situaciones fueron cambiando y así llegó 2016 con muchos más cambios, pero algo había que hacer, con Hungría habiendo emigrado a Chile, Freddy Araujo (gran amigo y compañero en el invierno del 2014), Manuel y Luis Mariño complicados en agenda y dinero, empecé a sondear quién más podría estar necesitado de aventuras y es así cuando aparecen Anibal Perez, Reinaldo Landaeta y Mauricio Somoza, grandes compañeros y también miembros del CEU-UCV y decidimos ver qué podíamos hacer ese invierno, donde la zona del Humboldt nos estaba llamando.

 

Hacer la sur del Humboldt fue efectivamente un reto que mutó por las aspiraciones, necesidades y preparación de cada quien, Mauricio tuvo que abandonar su curso de Alta Montaña por lesión hace ya poco más de un año y deseaba de alguna manera hacer las prácticas y retomar la alta montaña, Anibal tambien venia saliendo de una lesión a nivel cervical, y Reinaldo por otras responsabilidades no tuvo la preparación deseada para un reto de la envergadura de la Sur del Humboldt, pero en Caracas no nos íbamos a quedar.

 

Sierra Nevada de Merida en Invierno

Es por eso que empezamos a cambiar los objetivos pero sin dejar de hacer algo innovador, y así se nos metió en la cabeza hacer el Pico la Concha (3era elevación del país) y el Pico Bonpland, que para los cuatro era ciertamente desconocido, pues de mi parte había tenido acercamientos infructuosos a la Concha y ningún acercamiento a la zona del Bonpland, considerando las dificultades propias del invierno, esto le agregaba un plus, pero no contentos con ello no podíamos dejar de lado el Humboldt; ha sido tantas veces conocido por nosotros, salvo Mauricio, que algo diferente había que hacer, y entonces pensamos en: La Norte del Humboldt.

 

Considerando todas las variables propias de montañas no del todo conocidas, rutas nuevas invierno, preparación de los integrantes del equipo, se suma que ninguno de los integrantes del grupo habíamos tenido constancia deseada dentro del club por diversas razones y no teníamos la certeza de la participación simultánea de todos , parecía una empresa cuesta arriba, por lo que pasar de la planificación al emprendimiento y durante el emprendimiento al logro de los objetivos se convertiría en un monumental: ACTO DE FÉ!

 

Los Imprevistos

Efectivamente ante lo anticipado, conseguir los alimentos ajustados al presupuesto y considerando los aportes nutricionales y el peso de los mismos en medio de esta crisis económica que nos aqueja es una tarea ardua. Contamos con un participante menos, (Mauricio) quien ponderando la situación decidió no asistir. Buscar los pasajes fue otra odisea, más aún cuando una marcha en Caracas complicó nuestra logística y tuvimos que salir el 3, lo cual nos dejó con un dia menos para la excursión. Aún así decidimos, llegada la fecha, seguir adelante.

 

Inicio del Acto: Sube el Telón

Ya en la vía, desde la Carretera del páramo  la sierra nos daba señales de su climatología, propia de los meses invernales, lo que nos recargaba de la adrenalina incial.

 

Rodando por el Paramo

La parada fue casi al medio dia en la localidad de Tabay, donde compramos las últimas provisiones. almorzamos e iniciamos el ascenso. Allí Reinaldo recibió una mala noticia familiar, por lo cual Aníbal y yo estuvimos un buen rato tratando de consolar su pesar.

 

Desde Tabay subimos hacia La Mucuy, entrada al Parque Nacional Sierra Nevada, allí nos registramos, obtuvimos el permiso respectivo y montamos campamento, así lo habíamos previsto desde la planificación puesto que debíamos aguardar fuerzas y descansar del ajetreado viaje desde Caracas e iniciar camino sin descanso sería un gasto energético algo inútil.

 

La Constante: salidas titubeantes.

El Team en la Coromoto

El inicio del día de caminata fue algo complicado ya que Reinaldo amaneció con malestares estomacales, desde la madrugada empezó a remover el campamento por sus constantes salidas de la carpa, consideramos durante las primeras horas posponer el ascenso, pero el mismo Reinaldo insistia en arrancar a caminar y paradójicamente sin medicarse.

 

Luego de evaluar el escenario y convencer a Reinaldo de tomar medicamentos preventivos, arrancamos. La cota que se alcanzaría al final del día, en la Laguna la Coromoto, no es del todo crítica y nos permite tener un buen rango de acciones a la hora de tomar decisiones en casos de emergencia. La caminata inició a muy buena marcha, durante la primera parte del camino no se sintieron los efectos del invierno pues tuvimos un tiempo bastante cómodo para el trekking, a pesar de haber salido más tarde de lo planificado, sin embargo no teníamos ni idea de que a partir de aquí esto sería una especie de constante.

 

Por los "Lomos de Ballena"
Por los "Lomos de Ballena"

La llegada a la Laguna La Coromoto fue de rigor y a muy buena hora, durante el camino ya podíamos observar el gran caudal de las quebradas, señales de que hacia más arriba habrian bastantes precipitaciones y posiblemente unas buenas cumbres nevadas. La cena consistió en algo suave pero hidratante, pues aún nos preocupaba el estado de Reinaldo.

 

El trayecto a Laguna Verde no nos dio muchas gráficas de la montaña ya que también predominó la abundante nubosidad, apenas mostrándonos el glaciar del Pico Humboldt el cual se veía bastante cargado, también vimos a unos excursionistas saliendo de la Verde quienes nos indicaron que no había nadie allí, por lo que dedujimos que tendríamos la sierra solo para nosotros y así lo confirmamos allá, donde nos dimos el lujo de elegir uno de los emplazamientos más demandados para montar campamento en otras temporadas. La soledad quizás fue motivada al fuerte invierno que, a pesar de los pronósticos, por los momentos nos había tratado relativamente bien, aunque no dejó de ser exigente. Nos sentíamos en excelentes condiciones, logramos pasar todos los "Lomos de Ballena" en menos de 45 min, hasta que el tapón de la Verde nos obligó a bajar el ritmo por las inundaciones aledañas, llegando aún así, con relativamente buen tiempo a instalar nuestro campamento.

 

Fin de la Tregua con el Invierno

Nevada en la Madrugada
Nevada en la Madrugada

El siguiente dia en el cual queríamos salir a atacar algunas de las cumbres amaneció en medio de un torrencial aguacero que se mantuvo casi hasta media mañana: "vicisitudes del invierno", sin embargo al transcurrir el día el tiempo mejoró un poco, dándonos bellas panorámicas de la sierra: los picos sin nombre, el Codazzi y la Txumahoma cargadas con un manto blanco. Fue un dia de muy bajas temperaturas, pero lo aprovechamos para organizar los equipos, hacer inventario de alimentos, reorganizar el menú, disfrutar de unas excelentes panquecas preparadas por Reinaldo y tomar algunas fotografías. Si bien nos sirvió para recuperar fuerzas, nos dejaba un dia menos para los objetivos que teníamos planteados ya que yo tenía programado mi vuelo de regreso a Caracas y la salida tuvimos que correr un dia mas de lo previsto.

 

No obstante, evaluando las condiciones de la norte del Humboldt, nos llenamos de muchas incertidumbres y entre las ganas de no dejar de hacer el Bonpland decidimos realizar una semi integral de la Corona: Humboldt y Bonpland en un dia, pero teníamos que salir al día siguiente fuese cual fuese el panorama e intentar.

 

Con la historia a cuestas

Campamento en la Verde

Aparentemente el comportamiento de la sierra en esos días era de llover bastante en las madrugadas, esto nos preocupó porque retrasaba nuestra salida, por lo cual en plena Madrugada decidimos volver a cambiar de planes y hacer un "enroque de objetivos": en lugar de hacer la Corona este día, apostamos por tener mejores condiciones al siguiente, pero no nos íbamos a quedar en la carpa, era el dia de intentar el Pico La Concha.

 

Esta elevación con 4922 msnm es la tercera en altitud de la geografía nacional, se asienta en una posición privilegiada al extremo este de la creta del Lagartijo, que la une con el mayor de los gigantes venezolanos: el Bolívar. Desde su cumbre se suelen tener excelentes visuales de la Sierra Nevada de Mérida, siendo a su vez una de las "5 Águilas Blancas", debe su nombre al extinto Glaciar la Concha, el cual hace unas décadas atrás reposaba en sus laderas junto con el glaciar el Ño Coromoto, su macizo es coronado por 3 elevaciones principales, Concha II, las Bífidas y el mayor de ellos: Picacho la Garza.

 

Laguna Verde Solitaria
Laguna Verde Solitaria

Por mi parte, tenía largas historias con intentar hollar la máxima elevación de la Concha, había sido la primera de las 5 Águilas que intente coronar en mi primera visita a la Sierra Nevada en el 2008, dicho ascenso tuvo que abortar por no tener la preparación técnica necesaria en el momento, eramos un grupo muy numeroso y elegimos mal la ruta de ascenso por desconocimiento de la misma. Un año después el equipo de Cumbres2000 me invitaria a su expedición a las 5 Águilas blancas, luego de que en esa oportunidad coronamos el León, el Toro y el Bolívar de nuevo la Concha se mostraría inexpugnable ante nosotros, a penas uno del equipo logró alcanzar su cumbre, pues los demás nos sentimos intimidados por el descenso que nos tocaría en los pasos finales, donde la cresta se marca por un corte vertiginoso entre la Garza y las Bífidas, mostrándonos una larga caída hacia el valle del encierro. El año 2015 quienes fuimos al Bolívar en ese invierno decidimos intentar también la Concha, sin embargo luego de un descenso muy duro que menguó nuestras fuerzas, así como un inclemente clima,se nos obligó a retirarnos de nuevo en el mismo punto, a pesar de que esa vez lo afrontaba con la mayor de las determinaciones.

 

El amuleto del guerrero

Reinaldo subiendo por la Txumahoma

Luego de 3 intentos fallidos y en tales condiciones uno suele creer que hay cosas que no son para uno, pero es típico de los montañistas que volvemos a intentar, y este 8 de septiembre fue un nuevo intento aunque esta vez con el peso de la historia, la caminata inició con las primeras luces del alba y un tenue reflejo plateado en las elevaciones circundantes producto de las precipitaciones de la madrugada. La ruta a seguir fue la de la Travesía, pasando por laguna el Suero, ascendiendo por el Alto de Txumahoma hasta la Pueblita, un lugar de acampada justo en la base de la concha, desde donde iniciamos el ataque. Nos equipamos con parte de los equipos para hielo previendo que las recientes dos nevadas hubieran cargado de nieve los arenales de la Concha.

 

El ascenso hasta laguna el Suero se realizó bastante fluido, ya estábamos muy bien aclimatados y no presenta mayor dificultad, compactamos justo en la base de la Txumahoma, y allí Anibal saco la cuerda de su morral y nos dijo que se devolverá al campamento, su decisión nos dejó en Shock a Reinaldo y a mi, no entendíamos su decisión, solo alegaba que no se sentía bien a pesar de no mostraba señales de desgaste hasta que en su último argumento nos indicó que "había olvidado a Garfield en la carpa", Reinaldo y yo incrédulos ante tal afirmación, nos quedamos atónitos y sin palabras sólo viendo como se alejaba de vuelta al Campamento, sabíamos que el peluche del famoso gato de los dibujos animados era una especie de amuleto, pero no éramos consciente de lo que puede significar un amuleto para un montañista.

 

En el Alto de Txumahoma

Reinaldo y yo evaluamos la situación, seguimos adelante y emprendimos el ascenso por la Txumahoma, un acarreo de roca descompuestas, con bastante pendiente, donde dicen algunos "se suben 3 pasos y se bajan dos", sin embargo las bajas temperaturas mantienen bastante compacto el terreno, ascendimos rápido pero con cautela pues a mitad del ascenso ya se podía encontrar abundante nieve, nos detuvimos en un instante observamos a Aníbal sentado (quizás meditando) en los alrededores de la Laguna el Suero y quizas alli asumimos que Anibal no vendría, sacamos los piolets para mejorar la tracción en el delicado ascenso usándolos como bastones hasta llegar al Alto de Txumahoma donde se podían observar los vestigios de una ventisca helada nocturna.

 

Ya en la otra vertiente, por el sendero de la travesía Reinaldo me propuso buscar los acarreos de la Concha sin pasar por la Pueblita, sin embargo por la escasa visual producto de la abundante nubosidad, insistí en ir por el camino conocido, que además nos obligaba a descender unos metros del alto y evitaremos la inestable nieve al menos hasta el ataque a cumbre. Caminamos a buen ritmo por la Travesía siempre tratando de ubicar a la Concha, buscando sus características bífidas, las cuales se dejaron ver por un instante justo cuando llegábamos a la Pueblita, el clima se mostraba muy inclemente pero nos daba algo de tiempo porque aún no se presentan precipitaciones.

 

Casi descansamos cuando empezamos a remontar los acarreos de la Concha, pasamos con mucha cautela la una gran muralla y las morrenas de que se alzaban entre los acarreos, pues estaban muy nevadas, por lo que al pasar las últimas de las murallas, nos fuimos acercando hacia la depresión entre la Garza y las siempre imponentes agujas Bífidas, la nieve que rodeaba a la garza estaba bastante profunda, haciendo difícil y lento el ascenso, debi en ocasiones abrir huella entre la nieve ayudandome con el piolet hasta poder llegar al tramo final de escalada, justo debajo del macizo.

 

Subiendo por los acarreos

La temperatura descendió de forma considerable, Reinaldo y yo siempre nos mantuvimos firmes, empezamos la escalada en libre por una pared aplomada, con un trepadero que no tienen gran dificultad técnica en cuanto a escalada se refiere, pero sí enfrenta al montañista a una vertiginoso ascenso, llegados a mitad de pared encontramos mucho capas finas de hielo en los pliegues y relieves de la roca, esto nos alertó considerablemente ya que hacía muy delicado el ascenso, justo a mitad de pared un paso con hielo muy resbaladizo nos hizo titubear, fue necesario el uso de algo de técnica para poder superarlo y llegar a una repisa bastante cómoda, desde allí trate de guiar a Reinaldo quien luego de varios esfuerzos parecía que se iba a rendir, lo que quedaba de pared se notaba muy fácil de escalar, ya que tiene buenos agarres y unas zanjas bastante evidentes por las que se puede trepar sin mayor dificultad, sin embargo cada intento de Reinaldo de superar el paso ya parecía generar más riesgo, por un momento pensé en mi larga historia de desaires con la Concha, no pudiendo evitar que definitivamente esto sería un kharma, Reinaldo pareció leer mi mente y me pidió que continuara, la escalada como predije fue delicada pero sencilla, alcanzando ya la cresta que lleva por un camino bastante firme y marcado a la cumbre, es justo cuando Reinaldo en un destello de idea decidió intentar haciendo algo de dry-tooling: se fijó sus crampones y pisó fuerte en las fisuras heladas de la roca maciza, superando con bastante determinación el paso.

 

En la cresta nos volvimos a reunir, a pesar de ser un camino sencillo, habian muchos parches de nieve, los cuales de un resbalón podían hacernos llegar al valle del encierro, avanzamos con cautela hasta casi hasta el final de la cresta en el punto de mayor elevación del Picacho la Garza: CUMBRE! Y adicionalmente por mi parte terminaba de ascender, una a una, las 5 Águilas Blancas!

 

Cumbre en la Concha
5 Aguilas con la Bandera del CEU

Luego de unas llamadas de rigor (¡hay señal!), el descenso de allí fue mucho más delicado, estadísticamente en el montañismo el 70% de los accidentes se producen en el descenso, ya que uno suele bajar la guardia. El momento del destrepe se hizo presente una leve precipitación: empezaba a nevar, el destrepe lo llevamos a cabo con mucha cautela, hasta que llegamos al paso de grietas heladas dónde por lo expuesto decidimos hacer uso de la cuerda que Aníbal nos había dejado, buscamos un cacho firme allí deje un cordino viejo pasamos la cuerda y bajamos en un rappel corto a otra de las repisas y empezamos el largo descenso.

 

Esta vez si decidimos irnos por los acarreos hasta mantenerla en dirección hacia el Alto de Txumahoma, la marcha la hicimos constante pues no queríamos quedar atrapados en el mal tiempo presente en ese lado de la sierra, la gracia nos salió mejor ya que alcanzamos un alto mucho más cómodo, justo encima del falso Txumahoma, desde allí discurre un camino en que desciende levemente por la ladera norte, desde la cresta hacia un poco más abajo de la mitad del acarreo de la Txumahoma, la nieve a estas horas, ya avanzada la tarde, se había derretido casi en su totalidad, el tiempo hacia la verde mejoraba, por lo que paramos a merendar justo en el alto y acordamos engañar a Aníbal diciéndole que no habíamos coronado, bajamos al suero y con la misma fluidez a la Verde donde Aníbal nos esperaba con una riquísima pasta al pesto y quien no se creyó el engaño por nuestra cara de satisfacción.

 

Rapel en el Descenso
Descenso Delicado

La montaña muestra mayor inclemencia

Ascenso al Humboldt

De nuevo amanecía entre chubascos madrugadores que nos retrasaban la salida, sin embargo estábamos decididos a intentar hacer que la Montaña no permitiera hacer, habíamos desistido de la Norte del Humboldt y buscar en un día Humboldt y Bonpland, sabíamos que sería un reto hacerlo en invierno y los temporales matutinos agregaban un extra, pero confiábamos en nuestro buen ritmo y nuestro amplio conocimiento del Humboldt, para Aníbal y para mi han sido ya varias las ascensiones por varias de sus rutas y Reinaldo también llevaba par de visitas previas a la segunda cumbre mas alta de la sierra, sin embargo ninguno lo había hecho en invierno.

 

Iniciamos el ascenso a tempranas horas de la mañana, remontamos rápidamente el ascenso de la Cascada y el arenal de "Cresta del Perro", a partir de allí se hizo presente una abundante nubosidad hacia el macizo de la Corona , acompañada de tramos nevados del camino que a medida que ascendiamos complicaba la progresión.

 

Poca visibilidad

Encontrar abundante nieve justo después de los arenales aunque era esperado de igual nos sorprendió, las paredes del pico Sucre parecían infranqueables mientras que el Bonpland acumulaba una densa niebla. Superar la primera de las murallas rojas (esta vez blancas) en dirección al glaciar nos obligo a  calzarnos los crampones y armarnos con nuestros piolets para mejorar la marcha, desde el verano venian reportando nuevas grietas que hacían delicado el tránsito por el glaciar la Corona, lo cual elevo nuestro nivel de aler.

 

La  niebla del Bompland poco a poco se fue distribuyendo sobre todo el macizo del la Corona, en algunos casos se transformaba en precipitaciones leves, sin embargo nos permitió divisar las grietas del glaciar y esquivarlas por el lado derecho buscando la afloración rocosa, bastante característica, de la cumbre del Humboldt que  estaba bastante cubierta de nieve haciendola irreconocible.

 

Peligrosa grieta en el Glaciar

Apenas identificamos la cumbre del Humboldt la montaña decidió venderse caro, pues se desató una constante precipitación que en principio no parecía tener mayor riesgo, pero a medida que ascendiamos aumentaba en intensidad, lo que en cualquier otro escenario hubiera significado un abandono de la cumbre, estando a escasos metros de coronar, pensamos que es un lugar bastante conocido por nosotros y veníamos a "saborear las vicisitudes del invierno", así que continuamos el ascenso a pesar de las condiciones. La arista de roca que conduce a la cumbre se encontraba bastante cubierta de hielo, en algunos tramos debimos hacer pasos en mixto (nieve y roca) siempre considerando el abismo hacia el glaciar que teníamos a la izquierda, a pesar de no verlo por la espesa niebla sabíamos que estaba allí. Buscando aligerar la marcha optamos por remontar justo encima de la cresta, pudiendo observar que toda la otra vertiente se encontraba completamente cubierta de nieve profunda y consistente y sobre la que, qu sin pensarlo dos veces, decidimos progresar directo hacia la cumbre.

 

Fue allí justo en el cambio de vertiente que las precipitaciones aumentaron en intensidad, al punto de sentir como los granos de nieve golpean nuestros rostros y entumecian nuestras manos sin importar cuantas capas nos protegían, la comunicación se hacía complicada entre nosotros, la fuerte ventisca afectaba la acustica, solo pensábamos en seguir hacia arriba, por un momento quise pedirle a Reinaldo que tomará una foto pero debido a las condiciones era mejor mantenerse en movimiento hasta, que alcanzamos la cima y CUMBRE en medio de una fuerte ventisca!!

 

Cumbre en Medio de la ventisca
Reinaldo, Anibal y Garfield en la Cumbre

El Frío hasta los huesos

Rappel en el Humboldt

El primero en coronar fue Reinaldo, luego yo seguido por Aníbal (con Garfield), no parecía la cumbre característica del Humboldt ya que estaba totalmente cubierta de nieve, se nos hacía raro llegar con crampones a esta cima, así que en medio de la ventisca, teníamos que registrar el logro, Reinaldo para poder manipular la cámara cometió el error de quitarse los guantes y a pesar de hacer unas tomas rápidas, sus mano derecha empezó a entumecerse llevándolo al borde de su umbral de dolor.

 

Al iniciar el descenso la ventisca aun arreciaba, el terreno nevado y mixto lo hacía sumamente delicado, queríamos bajar por la parte derecha de la arista para evitar los embates de la ventisca, busque un emplazamiento para realizar un rapel corto, pero todo se hizo lento pues Reinaldo tenía la cuerda en su mochila pero la condición de su mano no le permitía manipular los equipos, Aníbal y yo debimos apresurarnos mientras escuchábamos los sollozos de desesperación de Reinaldo.

 

Anibal en Nieve Profunda

El rappel lo realizamos Reinaldo y yo sin contratiempos, Anibal bastante seguro (quizás por Garfield) decidió destrepar, ya cuando pudimos protegernos de la ventisca le sugirió de forma jocosa a Reinaldo "orinarse la mano", quizás eso bajo nuestro nivel de estrés, Rei se secó la mano, la puso debajo de su axila y volvió a sentir la circulación en sus dedos. Pasado el tenso momento descendimos hacia el glaciar sin perder la concentración.

 

Una vez en el glaciar teníamos dos opciones, iniciar el descenso o ir por la otra cumbre, alcanzado este punto sabíamos que el Humboldt a pesar de ser conocido se nos hizo exigente, incluso al punto de sentir que la habíamos forzado, las condiciones meteorológicas se mantenian y el episodio de la mano de Reinaldo fueron variables que nos hicieron pensar que era suficiente por ese día, ninguno de nosotros conocía el Bonpland y sin un ápice de visibilidad nos podriamos complicar, optamos devolvernos al campamento y reponernos con una buena cena.

 

Cae el Telón

El descenso hacia la Verde fue rápido, a medida que descendemos el tiempo mejoraba lo que nos parecía en cierto sentido irónico, vimos como la nieve caída en las morrenas durante la mañana se derretia rápidamente, llegamosal llegar al campamento analizamos los días de ataque a cumbre y lo que habíamos conseguido, aunque no llegamos a conclusiones definitivas, sabíamos que lo habíamos dado todo ante las adversidades y que ya el día siguiente sería de regreso.

 

Salida de la Verde:Paso de la Cabra
Paso en el desagüe de la Verde

La mañana siguiente también amaneció lluviosa, recogimos campamento y decidimos hacer la bajada muy relajada en dos días, teníamos algo de comida y queriamos evitar mas gastos  en la ciudad de Mérida, la única dificultad fue el paso de del desagüe de la verde el cual estaba mucho más caudaloso y nos obligó a hacer unos cuantos saltos. En la Coromoto, ya con un clima bastante calmado, nos encontramos a Luis Sánchez guía y amigo montañista de Mérida y del Centro Excursionista Tascupis, quien llevaría a su novia al Pico Humboldt al día siguiente, alli compartimos comida y anécdotas de forma muy amena, así como la esperanza de participar en nuevos proyectos.

 

El día siguiente bajamos hasta la Mucuy donde montamos el último campamento y nos conectamos de nuevo con las vicisitudes de la ciudad, esperando plantearnos nuevos objetivos, conscientes de que podemos dar todo de sí ante las adversidades, siempre conscientes de que muchos de los retos ameritan gran preparación y planificación pero con la lección indeleble de que el ingrediente clave siempre será la determinación.

 

El Team en el Pegue
De Regreso en la Mucuy