Travesia Andina 97
Sierra Nevada

El martes 16/12 después de la reunión del CEU le propuse a José Luis (Sombra) participar con su grupo en la excursión que tenían planeada. Tras un par de preguntas y aclaratorias aceptó y enseguida comenzamos los trabajos de organización y logística de la empresa.

El grupo conformado por María Grazzia, José Luis, Gabriel, José Gregorio (Cheo) y yo debíamos preparar las actividades a realizar en orden cronológico, para con este dato organizar:

- Equipo escalada individual y colectivo.
- Comida.
- Distribución equipo colectivo.
- Transporte y otros.

Los objetivos principales se señalaron como la cumbre de los picos Humboldt (4922msnm) y Bolívar( 5007msnm ).

 

26-12-97: A la 6 a.m. salieron de Caracas Ma. Grazzia, Cheo y Sombra, en el auto de la primera. 12 Horas después cenaban en una pizzería del pueblo de Tabay para pernoctar luego en el parque La Mucuy. Gabriel y yo salimos a las 9 p.m. después de una larga espera sin sentido en el caótico terminal del nuevo circo.

 

En principio íbamos por los paramos, pero luego tomó por el Vigía retrasando nuestros planes 5 horas. Al fin llegamos al punto a las 12 p.m., allí nos unimos al grupo para ser anotados por el control de Imparques. Vale decir que el reglamento dice: ”...el equipo obligatorio para acceder a las cumbres nevadas consiste en: cuerda, crampones, piolet, descendedor, arnés y casco”. Tras una breve chequeada a la 1pm partimos hacia la laguna Coromoto. Reinaba el calor y la humedad en el bosque inicial. Sólo se hacía llevadero por el saludo de algún turista al paso, la marcha simultánea de otros grupos y el descanso merecido en los principales cuerpos de agua que cruzaban el camino.

 

Llegamos sin problemas a las 5 pm a la laguna Coromoto, levantamos campamento en una fosa seca de la laguna, ésta nos protegía del viento lo cuál hizo de la primera noche una estadía sumamente confortable.

 

El segundo día comenzó a las 6 am, al salir observamos las carpas, un tanto escarchadas y algo humedecidas, lo cual nos obligó esperar un rato el sol para recoger el campamento.A las 9:30 a.m. partimos hacia la laguna Verde. En puente quemado tuvimos un incidente con una cámara que se cayó, pero luego de unos minutos la recuperamos y devolvimos a su dueño para retomar la caminata; sol brillante, cielo azul y a medida que avanzábamos la vista imponente del Humbold nos habría una inmensidad de pensamientos, preguntas y expectativas, que no sería sino días después que las despejaríamos.

 

Al paso por los caminos rocosos fantaseábamos cada uno sobre las posibilidades de hacer cumbre y recorríamos el plan una y otra vez a fin de estar seguros y no cometer errores. Cuatro de nosotros ya habíamos estado en la cumbre del Humbold.

 

Glaciar del Humboldt, año 97

Para Cheo era el primer intento, ya había recibido meses atrás un curso teórico de alta montaña, había visto docenas de fotos y le explicarían varias veces el trazado a seguir, Me imagino la expectación que experimentaría al ver por primera vez aquella mole a lo lejos, sin embargo a nuestros ojos parecía ecuánime, seguro. Llegamos a la laguna verde como a las 3 p.m. armamos campamento.


El siguiente día lo tomamos de descanso, aprovechamos de “bañarnos” en las heladas aguas de la laguna Verde al punto más cálido de la tarde. Todo el día reinó la camaradería entre nosotros y nuestros vecinos, pero en la noche experimentamos la difícil situación de ver como dos del grupo de Bryan, estaban perdidos en la montaña. Éste estaba desesperado pero ya era muy tarde y no se podía hacer nada. La presunción lógica era que ellos habrían buscado un lugar seguro para guareserse y vivaquear hasta la mañana cuando les rescatarían.

En fin, a las 7:30am del día 30/12 nos emrumbamos al ataque del Humbold tratando siempre de ver u oír algo que diera senas de los extraviados. Comenzamos la ascensión por la morrena, ésta es una formación rocosa de superficie bastante regular que recién sería el asentadero del glaciar que se retiró, por tanto es bastante vertical. Está pulida por las marcas de los hielos y es muy peligrosa cuando está mojada, de hecho ha sido la causante de casi todos los accidentes que han sucedido por esta zona.

Cordada por la Noereste

 

Al cabo de dos horas llegamos al pie del glaciar, ascendimos por el lado más derecho pegados a laguna los hielitos para así disfrutar de mayor extensión en el glaciar. Nos dispusimos al ataque y pronto estabamos encima de la nieve. La cordada de Ma. Grazzia y Cheo abrieron la senda de 30’ de inclinación aprox. seguidos por Gabriel y por mi. Sombra dirigía las acciones. Como a 50mts de recorrido en una pendiente observo mi crampón derecho flojo y al revisar confirmo que el seguro se había roto. En esta precaria situación trato de arreglarlo logrando avanzar hacia un sitio más seguro y lo arreglé nuevamente. Pero luego se repitió el problema, lo cuál retrasó nuestra cordada. Sombra nos enseño algunas técnicas de progresión utilizando Piolet apoyo, Piolet tracción, Crampones en punta, descenso sin Crampones por la nieve y otras.

La cumbre nos recibió a las 12:30 p.m. con cielo azul, y vientos relativamente suaves y a la 1:30pm después de comer y descansar bajamos, ese día 3 grupos atacamos la montaña, todos de Caracas.
A las 4:30pm llegábamos al campamento. Gabriel y yo estabamos bastante agotados, Ma. Grazzia había luchado con una gripe y una retención de liquido que ya era inaguantable, en fin todos todos estabamos bastante cansados por lo que decidimos que el día siguiente descansaríamos y no optaríamos por el Bolívar en esta excursión.

Al siguiente día nos levantamos algo tarde, preparamos comida, y disfrutamos de un 31-12-97 con mucha luz, poco viento y muy buen humor, no falto el dominó y las charadas. Sombra por su parte hizo una caminata solitaria, donde iría? ? ?. Al llegar la noche las brasas de la cocinilla dieron forma a un sin fin de alimentos que se prepararon con motivo de la bienvenida del año nuevo. Se arreglaron las carpas y se aguardó a las 12 p.m., hora en la cuál se nos unió Ma. Mercedes y Henry (también del CEU) y al sonar de un himno lejano y con el olor especial del incienso que se prendió para recodar vivos y muertos. Los abrazos y los buenos deseos por el ano que comienza nublaron un poco el corazón de los presentes. Aún hoy, días después recuerdo con cariño como entre tanta soledad el calor humano de varios con un mismo sentir convertía en felicidad ese momento y al sabor de la canelita los brindis se repetían sin parar hasta pasadas la 1 p.m., hora en la cuál nos dispusimos a dormir.

Cara Norte del Bolivar, año 97

 

1-1-98 6:30am: Preparar desayuno y levantar campamento.

La despedida de la Verde aunque triste por los días felices, era una promesa de nuevas aventuras por retomar, aventura a la cuál no nos siguió Ma. Grazzia, quién la noche anterior complicó un poco más su gripe y decidió bajar a ciudad de Mérida con Ma. Mercedes y Henry.


Pasadas las 9 am comenzamos el avance hacia laguna El Suero. Nos hidratamos con unas sales y emprendimos La Chumajoma, este es un acceso de aprox. 200mts de largo, con una inclinación de mas de 30’’ pero la incomodidad de caminar sobre piedras sueltas, hace tardío y fastidioso esta subida. Pegados a la parte derecha logramos sortear los escollos de tanta roca suelta haciéndola en 40’ aprox. Seguimos sin parar como 2 horas hasta llegar a un punto de la travesía llamado la pueblita, en el cual tomamos refrigerios para seguir. A nuestras espaldas el Humbold, adelante una que otra res procedente de los Nevados, el pico La Concha delante a la derecha y por todos lados sol, viento y piedras. Abajo valles verdes de exuberante belleza, tan lejanos como la vista alcanza. Más luego piedras y piedras por la altura (4500 msnm aprox.), el caminar se hace fatigoso.

La siguiente parada: La Charca.

 

A este punto estabamos como a una hora del pico Espejo (nuestro objetivo), faltaba pasarle de costado a la laguna Timoncitos y ya teníamos una vista bastante buena del Bolívar. La garganta Bourgoing, uno de los accesos al Bolívar tenía muy poca nieve, lo cual en cierta forma compensó nuestra nostalgia por no intentar la cumbre; en fin seguimos y en La Cruzada nos topamos con La Cloaca (este vertedero del Pico Espejo), es el acceso más directo que se conoce y consiste en un trepadero de aprox. 50’ de inclinación, donde seco no representa problemas mayores para subir o bajar, pero mojado o con nieve representa un verdadero peligro para el aventurero que osa sus declives. En fin media hora después ya estabamos en Pico Espejo. Al llegar entramos a la estación del teleférico y tomamos posesión del recinto y nuestros puestos de descanso. Estabamos algo agotados y en un primer momento no nos dimos cuenta de la belleza del sitio. Todos menos Cheo ya habíamos estado y sin embargo todo era como nuevo. Descansamos y nos dispusimos a buscar agua a mano derecha del refugio. A 20’ bajando y 40’ subiendo, llenamos 10 lts. cada uno y la subida parecía interminable por el cansancio de 5 horas de caminata anterior. Al llegar preparamos algo caliente, comimos y 2 horas después que nosotros llegó un grupo que había salido primero en la mañana, no sufrieron ningún accidente pero estaban bastante agotados. Al atardecer la belleza del escenario era sencillamente sobrecogedor, bancos de nieve bordeaban el flanco izquierdo del espolón, delante la virgen de Las Nieves, el Abanico, el Vértigo, el Jhan, el Bolívar. El Humboldt a la derecha, todos coloreados por anillos anaranjados, rojos y violetas. Arriba el cielo azul intenso ya estrellado por la noche entrada.

 

Toda esa atmósfera mágica de luces y contraluces, la temperatura había bajado drásticamente, lo que nos obligó a meternos al refugio y ver desde dentro tanta inmensidad, tanta exuberancia de los cuáles nosotros éramos los únicos afortunados, de nuevo la felicidad llenó nuestros corazones.

Miembros del CEU en la Cumbre del Humboldt

 

El amanecer del 2-1 fue especial, celestes colores se unían a la esperanza del día por comenzar. Lamentablemente nuestro destino era andar, así que tras desayunar y recoger nuestras pertenencias limpiamos un poco el lugar y fuimos con rumbo hacia la estación loma redonda. El camino, también pedregoso no representó mayor dificultad para nuestros pies. Cresta de Gallo y El Alto de la Cruz nos vieron pasar sin problemas Ya como a un kilometro de la estación se veían cantidad de turistas nacionales y extranjeros, algunos iban a los nevados, éste pueblito pintoresco de los andes Venezolanos queda como a 4 horas de la estación y esta a 3500 msnm Otros turistas sólo recorrían las caminerías, bajaban a las lagunas de los anteojos y conversaban pausadamente en la estación. Aquí descansamos un buen rato y luego partimos más hacia abajo, a la casa de Pedro Peña, su padre tiene la fama de haber sido el primero en guiar una expedición con éxito al pico mas alto de Venezuela, el pico Bolívar y durante muchos anos fue guía de propios y extraños a muchos lugares de la serranía andina. Ambos murieron ya ancianos, más no creo que cansados de caminar por entre paramos y lagunas.


Pues bien al parecer su viuda e hijos, este diciembre decidieron pasar la Navidad y el año nuevo en la ciudad, por lo que la casa al momento de nosotros llegar estaba vacía y cerrada. Dispusimos pues los campamentos a unos 100 mts de la casa en una explanada de bella grama con vista al Bolívar y a la ciudad. Allí hicimos la última cena de la excursión.

En la mañana tomamos varias fotos de la casa, comimos, levantamos el campamento y con algo de tristeza por dejar aquellas tierras donde muchos sueños se hicieron realidad, partimos hacia Mucunutan en La Mucuy baja, era la bajada que marcaba el fin de ocho días. Caminamos dos y media horas por un terreno semi/pedregoso, bastante condecendiente para con nuestras rodillas y al salir del parque vimos la montaña con nuevos ojos, agradecidos por días tan bellos y por abrirnos las puertas para cumplir casi todos nuestros objetivos.

Partimos con nuevos proyectos en mente, para engrandecer la nobleza de estos cuerpos celestes y la de nosotros mismos.

 

Por Javier Guerra