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Palabras pronunciadas por la Rectora, profesora Cecilia García-Arocha en el acto de conferimiento de títulos a los egresados y egresadas de las Facultades de Arquitectura y Urbanismo, Ciencias Jurídicas y Políticas y Medicina.

 

 

Motivo de júbilo para la Universidad los días  en que como este, se legitima el triunfo que producto del esfuerzo sostenido de estudiantes e institución, culmina en la obtención del título que acredita a un importante grupo de universitarios, como profesionales en las diferentes disciplinas del saber. Un nuevo significado adquiere el acto que en esta mañana presidimos pues está enmarcado en el importante ciclo que iniciáramos el pasado miércoles para conmemorar los 200 años de ese 19 de abril que condujo al país a la tan ansiada libertad. Trascendente fecha que rememora una gesta con la que se demostró al decir de expertos historiadores   la madurez ideológica cultural y moral de una conciencia cívica, el impulso consciente de un concepto de libertad política y de la cual la universidad y los universitarios de entonces fueron principales actores para su consecución y para la construcción de la libertad durante estos 200 años de historia republicana.      

 

Quienes hoy egresan también han colocado su empeño en la consecución de otra libertad, esa que a través del estudio y la disciplina rompe las ataduras de la ignorancia y permite descubrir nuevos horizontes,  fabricar nuevos sueños, construir mañanas de esperanza.  

 

Pero no caminan separadas ambas, ser libre es vivir sin temores, es no sentir la acción opresora, es poder pensar, disentir, elegir nuestro rumbo, ser fieles a nuestra conciencia. La libertad tiene que aprenderse y sólo en la medida en que la ejercemos nos vamos haciendo libres.    

 

Esta Universidad que fue para ustedes cobijo y nodriza, nació libre y así habrá de permanecer por siempre, porque el legado que nos dejaron nuestros predecesores es compromiso que obliga, porque no habrán sido en vano las luchas, porque la Universidad es la conciencia crítica  del país y un país sin conciencia, sin memoria, sin honor, un país que niegue su verdadera historia perdería la esperanza y privaría a su pueblo de vivir con dignidad.          Y es necesaria además la libertad porque si el objetivo primordial de la Universidad, y así lo señalaba Febres Cordero, es la formación integral de hombres y mujeres, se requiere de ella para pensar para aprender, para enseñar. Sólo así podremos ir al encuentro de la verdad y del saber.

 

El apego a   estos principios  quedo firme y hermosamente demostrado cuando frente al irrespeto y la agresión de un pequeño grupo , retumbó en esta Aula Magna la voz de un colectivo que  entonando emocionado nuestro Himno Universitario hizo valer el poder de la inteligencia, de la decencia ,de la moral por sobre la sinrazón, la intolerancia y la violencia.     Siéntanse ustedes, egresados de este día, orgullosos de ser ucevistas, de haberse formado en esta casa que cada día vence la sombra.           

 

Arquitectura, Derecho, Estudios Políticos, Enfermería, Medicina, Citotecnología, cada una ellas en su particular dimensión se enriquecen hoy con la incorporación de nuevos profesionales, cuyos conocimientos y destrezas, cuya formación integral, al acompañarse de una permanente conducta ética, les convertirán en constructores de un mundo mejor.

 

Con ustedes se congratula la universidad y en nuestra voz transmite los mejores votos por el éxito en este nuevo transito, a vuestros familiares, a todos quienes forman parte de este logro, nuestra palabra  solidaria. De manera muy especial a quienes desde sus diferentes lugares de trabajo en la Institución contribuyen al cumplimiento de nuestra diaria tarea.

 

Difícil camino el del ejercicio, en tiempos en los que hay valores trastocados , cuando lo que nos enseñan nuestros maestros contrasta de manera grotesca con una realidad, cuando la justicia deja de ser ciega, cuando la salud se deteriora en su asistencia, cuando el poder se aleja de la probidad, cuando la vivienda, la construcción pierden el sentido de creación para ser un instrumento de conveniencias, frente a ello: el entusiasmo de juventud de nuestros egresados, la fortaleza, la tenacidad y la fe en un renacer como aquel de hace 200 años que  nos condujo a la independencia, a la autonomía y a la libertad.         

 

Caminen ustedes profesionales ucevistas hacia el logro de  sus nuevos ideales, respondan siempre al mandato de vuestra conciencia, abriendo siempre caminos, siendo mejores, hacia un futuro que ya es presente en vuestros destinos. Bien vale la pena en esta fecha para ustedes de permanente recuerdo traer a manera de reflexión unas estrofas del poeta de Venezuela, Andrés Eloy Blanco:      

 

“Lo que hay que ser es mejor y no decir que se es bueno ni que se es malo. Lo que hay que hacer es amar lo libre en el ser humano. Lo que hay que hacer es saber alumbrarse ojos y manos y corazón y cabeza y después ir alumbrando”

 

¡Felicidades y éxito!

 

 

Caracas 23 de abril de 2010