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Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, durante el Acto de conferimiento de títulos a los egresados y egresadas de la Facultad de Odontología.

 

 

 

Recientes publicaciones han transmitido a lo externo de la Institución la percepción que, producida en lo interno por quienes ocupan posiciones de dirección en la Universidad, viene a nuestro juicio a convertirse en una afirmación, en un postulado que bien vale la pena expresarlo en este día.    

 

Y es que al referirse a nuestros egresados así se ha señalado: “son analíticos y críticos, con una visión universal sobre los problemas y un gran amor por su Alma Máter, creativos hacia las demandas de transformación, poseen una visión amplia y general de diversos temas una formación de excelencia y elementos que les permiten desenvolverse exitosamente en el área laboral, comparten su deseo de éxito con la sensibilidad social, esto les permite construir país, tener ideas firmes a la par de respetar la diferencia y la pluralidad, son responsables, honestos, con gran habilidad para la utilización de las herramientas adquiridas durante sus estudios, dominio suficiente de los principios de ciudadanía, arte y cultura, ciudadanos íntegros, capacitados para ejercer su profesión con valores de justicia social y solidaridad humana, conocedores del compromiso que tienen con la sociedad, dispuestos y formados para tomar decisiones que contribuyan con el progreso y desarrollo de la nación y aun más importante, el egresado y la egresada ucevista son  libérrimos en sus ideales, debido a que desde su formación hasta su egreso, no ceden a la coacción ni intra ni extrauniversitaria, porque su pensamiento es universal”.

 

Ese es en síntesis el profesional que aquí se forma, ese que como ustedes egresados de hoy llevan sobre sus hombros y en su conciencia, la inmensa tarea de construir y hoy más que nunca, construir sobre las ruinas de un país que se desvanece en medio de la injusticia, de la desigualdad, del resentimiento, de la intolerancia, de la anti ética, de la violencia y la sinrazón. Porque si bien las tragedias naturales expresadas como reciente y dolorosamente hemos visto en los torrenciales aguaceros, en el desbordamiento de ríos y quebradas, en la destrucción de viviendas, tienen más adelante por obra de la ciencia, tecnología, de la adecuada planificación, incluso de la solidaridad, un futuro de esperanza, esa herida, cimentada en un delirio enfermizo que se multiplica en quienes, pobres de espíritu, se convierten en veletas, de mentes corrompidas, se profundiza cada día  rasgando  inmisericordemente  nuestra patria, no es de sencilla y pronta recuperación, pero si urgida de atención, de conciencia responsable, de sentido de patria y son los universitarios y universitarias  de hoy, esos verdaderos, que egresan de las universidades autónomas, de algunas experimentales, de otras privadas, con arraigo, consolidadas como centros del saber universal,  los y las que requiere el tiempo de hoy, que entiendan con claridad que la libertad es un medio ordenado a la verdad y el bien, porque la verdad y el bien constituyen el fundamento de toda auténtica libertad. 

 

Al referirnos a los recientes desastres naturales,  debemos señalar que esta UCV en el sostenido empeño de dar respuestas efectivas a nuestro país,  ha venido trabajando en un marco de pluralidad, esa que es característica inherente al sentido de universalidad de la Institución. Así como respuesta solidaria frente a lo implacable de la naturaleza y como se ha hecho sentir en la población. Estudiantes, profesores, empleados, obreros, unidos en un solo objetivo: ofrecer su mano a los y las afectados y afectadas de esta catástrofe, lo que se refleja en la acciones que en este sentido hemos emprendido y que vale la pena destacar haciendo visible y efectivo ese sentido de responsabilidad y generosidad que le ha sido propio por siglos a venezolanos y venezolanas.   

 

La Sala Situacional del Instituto de Hidrometereología, de la Facultad de Ingeniería,  desde donde se venia reportando al ejecutivo  sobre la actual severidad de la época de lluvias, ha sido de significativa importancia, fehaciente demostración del reservorio de talento y ciencia de esta UCV.  En este contexto, se ha recomendado un conjunto de medidas que pueden mitigar perdidas naturales y humanas.   

 

La Dirección de Extensión Universitaria, adscrita al Rectorado, ha activado a través de los convenios existentes con el Estado Miranda y con las alcaldías de la región metropolitana, la cooperación en áreas como medicina, farmacia, odontología y ciencias.

 

Los decanatos del área de la salud (Farmacia, Medicina y Odontología) ya están trabajando en sus competencias respectivas para ayudar en levantamientos epidemiológicos, indicaciones terapéuticas y en lo posible en provisión de medicamentos.

 

La Federación de Centros Universitarios (FCU) ha organizado el centro de acopio  de la UCV, provisto por todas las donaciones que  las autoridades rectorales, las facultades y toda nuestra comunidad, está ofreciendo a los miles de damnificados en el país.

 

El Vicerrectorado Administrativo está asumiendo la problemática de los miembros de la comunidad universitaria que se encuentran damnificados en este momento.

 

El cuerpo de Bomberos Voluntarios de la UCV está uniendo esfuerzos con los cuerpos de bomberos nacionales en el auxilio de personas en situación de riesgo. Aproximadamente 70 bomberos han participado en los últimos días en labores de atención de derrumbes, desalojos preventivos, rescate de personas y recorridos en zonas afectadas en la región capital...

 

Junto a ello las medidas que a lo interno y en resguardo del desempeño académico de nuestros estudiantes ha producido el consejo universitario en virtud de la actual situación de emergencia.            

 

Esta es la Universidad que tanta molestia causa a quienes poseen un pensamiento único, a quienes practican la exclusión cuando las ideas de unos no son coincidentes con las propias, a quienes frente a la desgracia ajena se erigen en salvadores de la patria en una demostración fehaciente de la miseria humana, a quienes han conducido al país a esa circunstancia que otrora calificara el poeta nicaragüense Rubén Darío, en la que  “ya casi estamos sin savia, sin brote, sin alma y sin vida sin  luz, sin quijote, sin sancho y sin Dios”.

        

Ustedes que hoy se inician a la vida profesional han sido bien formados en vuestros hogares y en vuestra Universidad, de ustedes esperamos que asuman pie firme, erguida frente, conciencia serena la impostergable tarea de resistir y construir.  

 

No es para nadie desconocido el peligro que se cierne sobre la universidad venezolana, las recientes leyes de Ciencia y Tecnología y de Educación Universitaria, orientadas a un único proyecto político condenan a muerte la producción de conocimientos a partir de la investigación y atentan arteramente contra la autonomía universitaria, ante estos y otros preocupantes acontecimientos, hacemos nuestra el llamado del Vicerrector Bianco: “no hay excusas ni tiempo que perder. No debilitemos nuestras universidades con conflictos perversamente diseñados… reconquistar nuestra libertad y preservar nuestra autonomía son objetivos superiores, que demandan de la sociedad universitaria un invariable y sólido compromiso”. A ello les convocamos.    

 

No es costumbre en actos que como este solemne de conferimiento de títulos, que  nos detengamos en consideraciones particulares, en las motivaciones íntimas de cada facultad o grupo de egresados y egresadas. Pero el de hoy obliga a nuestro corazón a expresar ese sentimiento que nos perturba con confusos matices de nostalgia y  regocijo. Se trata de legitimar el triunfo de nuestros estudiantes de la Facultad de Odontología. nuestro hogar, testigo de nuestras angustias y supremos logros, escuela de vida, pero también de una promoción que se identifica con el nombre de Raúl García-Arocha, el decano ausente, el hermano del alma, el universitario de siempre, el demócrata, el ciudadano ejemplar. y ¿como obviar esta circunstancia cuando en este día nuestra función de rectora se conjuga con la de hermana, con la del recuerdo adolorido por el viajero reciente? la satisfacción que como docente compartimos con ustedes, con nuestra facultad, con sus autoridades, se acompaña de la gratitud por el reconocimiento que a Raúl confirieron ustedes al identificarse con su nombre, y hacer perdurable su memoria, al tiempo que la extendemos al también padrino Adrián Albujas, perseverante, estudioso y amigo fiel de ese quien hoy no está. En su nombre les bendigo y demando de ustedes hacer continuo el ejemplo de honestidad, de humildad, de irreductible compromiso con el país y con esta UCV.        

 

En actos como el que hoy presidimos existe una confluencia de sentimientos que le confieren además del carácter solemne que le es propio, un significado de trascendencia para quienes son sus protagonistas. nos referimos no sólo a quienes egresan pues no es exclusivo de ellos el valor del triunfo, también le pertenece a padres y madres, hermanos, hermanas, familiares, amigos y amigas quienes en el transcurrir del camino de formación profesional constituyeron para ustedes invalorable apoyo material y/o espiritual para arribar a un término feliz. Con ellos compartimos la satisfacción de este día.

 

A ustedes saludo estudiantes de ayer, profesionales de hoy, ciudadanos y ciudadanas de Venezuela, hombres y mujeres de ahora mismo, de ya y para siempre, de vuestra conducta integral en la vanguardia del deber, completo, plenamente exigente depende el futuro de nuestra patria.

 

 

Caracas, 13 de diciembre de 2010