Conferencia dictada por la Dra. Cecilia García-Arocha, Rectora de la UCV, durante el Evento Inversión Social Privada para el Desarrollo de las Comunidades. Fundación Polar.

 

 Palabras iniciales:

 

Como preámbulo a nuestra conferencia, resulta grato el expresar de manera personal, un saludo cordial, al tiempo que transmitimos el mensaje que la UCV en nuestra voz hace llegar a quienes hoy aquí, representan un importante sector de la vida nacional, así como de los países afiliados a Redeamérica. Sector cuya actividad, al conjugar el quehacer empresarial con el compromiso social, responden de manera eficiente y solidaria a la realidad de los tiempos de hoy que exigen la acción firme, decidida y de cooperación, como vía segura para el progreso y la disminución de las dificultades que aquejan a nuestros pueblos. 

Expresamos además junto a nuestra satisfacción por estar aquí, compartiendo ésta que para nosotros pudiera ser una experiencia novedosa, la alegría por sentirnos una vez más útiles y por hacernos sentir que sigue siendo la universidad fuente de saberes, pero también conciencia crítica del país, generadora de oportunidades y referencia universal. Agradecemos en extremo, la gentileza de quienes al organizar este evento, pensaron en nosotras para exponer ideas, conceptos y experiencias. Saludamos de manera respetuosa y deferente a la Sra. Leonor Giménez de Mendoza, presidenta de la fundación polar,  enérgico y eficaz motor que confiere entusiasmo e imprime acción a los proyectos que más tarde,  al hacerse reales, se traducen en importante beneficio colectivo, a la Sra. Alicia Pimentel, gerente general de fundación empresas polar y  coordinadora  del nodo venezolano, a los y las directivas de Redeamérica, a quienes de diferentes lugares de América forman parte del grupo de expositores, a los directivos de empresas, en fin a todos quienes desde sus diferentes espacios de actividad comparten la hermosa tarea de servir.

 

Ponencia

 

Tradicionalmente hemos considerado el liderazgo como la capacidad o habilidad que tiene una persona para influir, inducir, animar o motivar a otros a llevar a cabo determinados objetivos, con entusiasmo y con voluntad propia.   

 

Hoy nos encontramos ante un nuevo liderazgo definido por expertos como “el desarrollo de un sistema completo de expectativas, capacidades y habilidades que permiten identificar, descubrir, utilizar, potenciar y estimular al máximo la fortaleza y la energía de todos los recursos humanos de la organización y que permite incrementar la productividad, la creatividad y la innovación del trabajo para lograr el éxito organizacional y la satisfacción de las necesidades de los individuos”.

 

Este nuevo concepto nos hace ver que:

 

- El liderazgo  es una capacidad en constante movimiento;

- Está en permanente desarrollo y crecimiento;

- No es un don sobrenatural de las personas;

- Es una cualidad que se puede aprender en los procesos educativos    y en las experiencias sociales y laborales.

 

Se destaca además que un buen líder debe poseer:

 

- Confianza en sí mismo;

- Visión;

- Fe en la misión personal y del grupo.

 

Pudiendo asumir su papel, bien, orientado a las tareas, bien, orientado a las personas, estilo en el cual nos suscribimos y cuya esencia radica en la sensibilidad ante sus subalternos como personas.  la consideración hacia los demás, el interés por ellos, el centrarse  en la relación,  en los empleados o en la gente.”

 

Y destacan como características, el ser democrático, tolerante, orientado al seguidor, participativo, comprensivo.

 

Asimismo, quienes trabajan en torno a desarrollo de habilidades directivas a partir del nuevo liderazgo, destacan que:

 

- El directivo debe ser un líder eficaz. Definido  por Esinhawer como la “capacidad para decidir qué debe hacerse y conseguir que los demás quieran hacerlo”.

 

Para agregar que:

 

- Un directivo generalmente cuida su vestimenta, su “uniforme” y eso está bien, pero un líder debe cuidar especialmente su interior, su manera de actuar y el porqué de esa manera de actuar.

 

- Un líder debe preguntar qué opinión tienen los demás de uno como tal, porque los actos de un líder efectivo cuentan más que sus palabras.

 

En un líder los actos son más importantes que las palabras, pero todavía hay algo más importante que sus actos, y es el estímulo que genera.        

 

Liderazgo femenino

        

Preferiríamos hablar de las mujeres como líderes, más que establecer una separación que más bien reforzaría, las que se derivan de las consideraciones de género.

 

Antúnez de Mayolo señala que, de acuerdo a estudios hechos por Beauvoir y Fisher, estudiosas de temas femeninos, afirman que el rol de la mujer está condicionado al entorno político y cultural en que se encuentra inmersa y también esta condicionada a su herencia biológica.

 

Porque la dinámica del siglo XXI ha de requerir un nuevo estilo de liderazgo.

 

En función de esto pudiéramos pensar sobre  las oportunidades que tienen las mujeres para dirigir una organización, y enfáticamente la respuesta sería que tenemos  las mismas oportunidades. Ya es evidente el papel que las mujeres hemos desempeñado exitosamente en los diferentes espacios en que ha ocurrido nuestra labor.

 

Un estudio realizado en 2009 en Chile, por Rodríguez Ponce y colaboradores, para comparar la eficacia del liderazgo de hombres y mujeres en equipos de trabajo, concluye en que no existen diferencias objetivas y estadísticamente significativas en la eficacia auto percibida entre directivos hombres y mujeres, corroborando las afirmaciones de Appelbaum en 2003, en el sentido que la eficacia relativa de mujeres líderes y hombres líderes no presenta diferencias significativas. Estos resultados indican que no existe diferencia en la eficacia considerando el género.         

 

En 2006 el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas señaló que “al aumentar de manera efectiva la influencia de la mujer en todos los niveles de la vida pública, se acrecientan las posibilidades de cambio hacia la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer, hacia una sociedad mas justa y democrática,”. Asimismo, se afirma que la participación de la mujer en la adopción de decisiones, no solo es una exigencia básica de justicia y democracia, sino que puede considerarse una condición necesaria para que se tengan en cuenta los intereses de la mujer, que sin la participación activa de la mujer y la incorporación de su punto de vista  a todos los niveles del proceso de adopción de decisiones, no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.            

 

Por su parte, Felipe González expresa que “en la sociedad del conocimiento es el capital humano lo que más interesa por encima de otros factores, de manera tal que es  el conocimiento clave para el éxito. Prescindir de la mujer en esta nueva sociedad sería prescindir de la mitad de la capacidad total como sociedad”.         

 

Hoy se afirma que el liderazgo femenino es una demanda social formulada desde diversas instancias del mundo económico y financiero, se reclama la emergencia del talento femenino en las organizaciones, no como una “buena práctica” si no como un valor competitivo. La presencia igualitaria de cargos femeninos en las organizaciones es un indicador de progreso y lo contrario se percibe como un indicador de retraso social. ( Informe Mckinsey Quaterly).  

 

En consecuencia podemos afirmar, asumiendo las opiniones de expertos, que:    

 

“el liderazgo femenino es un compromiso social y representa un nuevo paradigma que da respuesta a muchos interrogantes que se presentan en este momento histórico”

 

Formación académica     

 

Estamos convencidas de la importancia de la formación académica para el desarrollo, no sólo personal, sino para influir en el desarrollo empresarial y de las sociedades. Si revisamos las características del nuevo liderazgo, en cuanto a su carácter dinámico y de la influencia que ejercen en él los procesos educativos, debemos concluir entonces en  lo fundamental de la formación académica, cuando además ella esta íntimamente ligada a los logros en cuanto a emprendimiento se refiere.

 

En este sentido debemos expresar que por mandato de ley, la Universidad es una comunidad cuya tarea fundamental es la búsqueda de la verdad y el afianzar los valores trascendentales del hombre.

 

En el ejercicio de esa tarea no puede la Institución Universitaria  permanecer  ajena a las realidades del mundo que nos circunda, a sus necesidades, a los retos que día a día se imponen, a la complejidad de una sociedad moderna, a las mutaciones tecnológicas.    

 

En esa búsqueda, surge el encuentro con una nueva cultura, la del emprendimiento, concebido este como la actitud y aptitud que permite asumir nuevos retos, nuevos proyectos, una forma nueva y amplia de ver el mundo, desde una perspectiva innovadora, en la que deben tener cabida la solidaridad, el sentido social y la ética como principio fundamental.       

 

Así la Universidad asume un nuevo compromiso: la búsqueda de innovadoras orientaciones en su organización, tratando de que sean flexibles, autónomas y con una visión gerencial diferente a fin de facilitar el cumplimiento de nuevos objetivos, potenciar el desarrollo científico, la investigación y el uso de métodos avanzados basados en estrategias de gestión educativa  en armónica articulación  con un entorno de alta tecnología.    

 

Una frecuente crítica que se formula hacia las universidades y que recoge Dehter, señala que éstas se concentran en habilidades de modo que el alumno se acerca al conocimiento en un contexto teórico y no se aproxima a la práctica real. Al respecto podríamos dar respuestas variables, pero en todo caso la tendencia de nuestra institución que data de varios años, aunque con obstáculos en ocasiones, se inclina hacia el conocimiento y desempeño en  un ambiente de realidades.      Esto a nuestro juicio condiciona el desarrollo de espíritus emprendedores. 

 

Citando a Torres Carbonell podemos expresar que si la educación es el medio por el cual se logran modificar actitudes y comportamientos, es válido decir que hay una relación absoluta entre educación y emprendimiento, este autor señala además que puede haber emprendedores que nazcan, pero es seguro que todos necesitan hacerse y capacitarse como tales.      

 

Estas afirmaciones ratifican el pensamiento de Drucker y Marshall “los individuos son capaces de adquirir nuevas actitudes y aprender a ser emprendedores”, lo que nos lleva a reafirmar lo sostenido por expertos en el sentido que las aptitudes emprendedoras pueden forjarse y potenciarse a través de la educación.       

 

La Universidad entonces como señalamos, no sólo se encuentra frente a un nuevo escenario, sino que debe asumir un nuevo compromiso, sin embargo corresponde al estado definir y asumir una política educativa al respecto, de manera que estos aspectos no queden reducidos al ámbito privado.        

 

Surge entonces, ante la realidad de la Venezuela actual, una interrogante que tiene sustento en las afirmaciones de González Vargas que señalan “educar para el emprendimiento es educar en libertad, abrir puertas y ventanas para desplegar el talento de los estudiantes”. y que se refuerzan con los señalamientos de Fornichella:

 

“las libertades fundamentales  integrantes del proceso de desarrollo no solo son su  fin primordial, sino que forman parte de sus medios principales, están íntimamente relacionadas entre sí y pueden reforzarse unas a otras; es así como las libertades políticas contribuyen a fomentar la seguridad económica, las oportunidades sociales en forma de servicios educativos y sanitarios y facilitan la participación económica”.

 

A pesar de estas consideraciones, y sujeto en ocasiones a limitaciones particulares  de orden legal, así como estructurales y de gobernabilidad, la UCV  ha puesto a disposición de la comunidad nacional e internacional alternativas de desarrollo empresarial, bien potenciando las capacidades de los estudiantes hacia una actitud emprendedora, bien en el diseño de estrategias para la formulación de una política que desarrolle la empresa universitaria  como fuente para otras, para su desarrollo  así como para el establecimiento de alianzas estratégicas.  

 

Ahora bien en este orden de ideas, debemos referirnos a la inversión social privada, así tenemos que   en los últimos años se ha venido desarrollando a nivel mundial una nueva corriente de participación social, que mira a las personas ya no como objetos de una donación, sino como sujetos de derechos.   

 

Nos hemos permitido transcribir unas frases expresadas en la presentación de un interesante libro editado por Venamcham, referido a la responsabilidad social empresarial:      

 

las empresas son algo más que un conjunto de unidades de negocios, ellas representan por encima de todo, un compendio de capacidades humanas y de interacciones con el entorno. Por esta razón, sus estrategias deben incorporar a la responsabilidad social como la expresión de un valor primordial y como una ventaja competitiva fundamental”.

 

Carvajalino nos habla de que “cualquier inversión productiva de una empresa o de una persona es una inversión social, al menos en el sentido de que dicha inversión tiene un impacto sobre la sociedad en que se hace. Cualquier inversión productiva significa más o mejor empleo, más productos y servicios para consumir, más impuestos para atender las necesidades de la sociedad como un todo, más utilidades para asegurar futuras inversiones”. Sin embargo, agrega, que para definir la inversión social privada debemos hablar de “aquellas inversiones que implican la destinación de recursos privados a mejorar las condiciones de vida de comunidades y/o grupos de población específicos, a partir de una decisión voluntaria por razones filantrópicas o de responsabilidad social”. y propone lo que a su juicio sería una definición sencilla y clara: “es la destinación voluntaria de recursos privados a la atención de fines públicos.”

 

Compartimos con el autor el criterio que “la formación de capacidades, sean individuales o colectivas, representan un mayor retorno en términos de inversión social, por la simple razón de que generan valor para la sociedad en su conjunto”, que “esta generación de valor esta representada en dos factores: por una parte en que genera externalidades positivas, esto es, beneficia a otros individuos más allá del recipiente directo de la ayuda; por otra parte, es sostenible en el tiempo una vez se retira o termina la ayuda. De nuevo, el caso de la educación es un ejemplo, aunque no el único, de generación de valor para la sociedad”.       De igual forma resaltamos al coincidir con Carvajalino que  “la manera más efectiva de invertir, en términos de inversión social, es invertir en el desarrollo de capacidades, bien sea en la formación de capacidades individuales, como ilustra la inversión en educación o en la formación de activos para los más pobres, bien sea en la formación de capacidades colectivas, como puede ser la inversión en programas de desarrollo local o la formación de capacidades institucionales. Invertir en capacidades genera valor para la sociedad en su conjunto”      

 

Tradicionalmente, señala el mismo autor,  la inversión social privada se ha orientado al dar y recibir, pudiendo este sistema generar, por una parte dependencia en quien recibe y paternalismo en quien da”, y hay quien llega a ser más severo en sus opiniones al señalar que “quien da lo hace para quedar tranquilo con su conciencia, lo que más que solidaridad, pareciera una forma de egoísmo. Esta fórmula según analistas del tema, puede generar inmovilidad, esto es que las cosas siguen iguales, que quien da y quien recibe siguen siendo los mismos y la distancia entre ambos no se recorta”.     

 

En atención a esto, el autor consultado, propone el paradigma de la filantropía estratégica,  que se basa en un concepto completamente diferente: “más que dar, de lo que se trata es de participar. Aunque no excluye el acto de dar de lo que se tiene, privilegia el acto de participar con lo que se es. cuando hay participación, cuando se resuelven los problemas hombro a hombro, aportando cada quien lo que conoce, lo que mejor sabe hacer, se genera en ambas partes dos condiciones esenciales para el cambio: responsabilidad y compromiso. Ambas partes, la que ayuda y la que es ayudada, asumen la tarea del desarrollo con el compromiso necesario para perseguir las metas propuestas y la responsabilidad para hacerlo con esfuerzo, constancia y disciplina. En esencia, lo que se logra es promover una gestión transformadora de lo social, de tal manera que se logra un cambio efectivo y sostenible. la probabilidad de éxito bajo este paradigma es mayor, pero no necesariamente más fácil: la participación, el compromiso y la responsabilidad exigen mucho mayor esfuerzo en el que ayuda y en el que es ayudado; exige más esfuerzo a ambas partes, pero también los hace más iguales”.

 

como donantes, como empresarios, la inversión social privada tendrá un verdadero impacto transformador en la medida que se aplique desde un paradigma de filantropía estratégica, en el que prive el sentido de la participación, del compromiso y la responsabilidad”.

Hoy cuando el tema de lo privado se hace más visible, es oportunidad de demostrar lo necesario de la existencia de este carácter en la empresa, en la vida del colectivo resultando entonces imperativo, afianzar las relaciones con el mundo de lo público, como mecanismo eficaz para el desarrollo de los pueblos.   

 

La responsabilidad social empresarial, a nuestro juicio, no sólo se hace evidente a través de la inversión, en ocasiones circunstancial, sino en su participación en la orientación de políticas, para la toma de decisiones, para el desarrollo cabal de iniciativas populares, para influir en los procesos educativos a través de sus experiencias en los distintos campos de su quehacer específico, de manera de que los profesionales adquieran una formación acorde con los requerimientos de una sociedad moderna y también asumiendo la educación permanente como una inversión de apreciables dividendos.  

 

Las acciones de RedEAmérica, dentro de las que destaca la capacitación a través de estudios formales, que bajo la figura de diplomado se han diseñado, vienen a dar respuesta a esta inquietud.

 

A manera de conclusión:

        

-        La condición de líder no debería adquirir connotaciones diferentes en función de género     

 

-        Lo que ocurre pudiera señalarse, sin constituir esto un dogma, es que la mujer imprime a su desempeño, las características que le son propias y que su presencia en niveles de dirección ha conferido a éstos, características innovadoras, tal vez porque se rompe un paradigma que había perdurado en el tiempo. 

 

-        Es innegable el desempeño exitoso de la mujer en los diferentes espacios. Éxito que no le es exclusivo, sino que responde a las oportunidades de capacitación, formación y participación que hoy le son asequibles.   

 

-        La inversión social privada adquiere fundamental importancia para mejorar las condiciones de vida de las comunidades, pero ella debería dejar de ser unidireccional y esporádica, para volverse participativa y contínua. Así su efecto podría perdurar en el tiempo, lo que ratificaría además la pertinencia social de la empresa.

 

-        La cultura del emprendimiento debe ser asumida por el sector privado, pero no como exclusiva, se debe generar en la institución educativa y fomentarse y consolidarse en los diferentes campos del quehacer de los pueblos. esto es tanto a nivel público como privado.      

 

-        RedEAmérica, constituye  una importante e invalorable respuesta a través de esa nueva estrategia para la inversión social privada, al promover el desarrollo de base como contribución a la formación de capital social y reducción de la pobreza, la formación académica, a través del diplomado en alianza con el Tecnológico de Monterrey, reafirma la importancia de la relación universidad/empresa en el aporte a soluciones de ingentes problemas de la nación. 

 

-        Las mujeres líderes tenemos en esta estrategia una excelente oportunidad de demostrar la importancia de conjugar el sentido humano que se imprime al ejercicio de nuestro liderazgo, con el componente moral inmerso en la responsabilidad social empresarial y la utilización de las herramientas que nos proporciona la formación académica.  Todo ello en función del éxito individual y de grupo para el beneficio colectivo.

 

Finalmente, consideramos oportuno rescatar las afirmaciones de Hadad Castillo, en el sentido de que “las mujeres líderes estamos en la obligación de ayudar a la formación de otras, mediante el apoyo y el ejemplo, cuidar que las voces de las mujeres se escuchen, que sus intereses sean tomados en cuenta y que se respeten sus derechos. a ello hemos estado y así continuaremos siempre dispuestas.

 

Nuestra presencia en este importante foro, estamos convencidas, obedece al reconocimiento a una trayectoria. En este sentido afirmamos que la vida nos ha brindado la oportunidad de ser  útiles, de trabajar sostenidamente por el colectivo, de elevar nuestra voz cuando ha sido necesario, de hacer sentir a la universidad  y de mantener en alto nuestra dignidad que es la dignidad de la mujer venezolana y es también la dignidad de la patria, que reclama de manera imperiosa por su respeto. nuestra condición de mujer no ha sido obstáculo para llevar adelante nuestro proyecto de vida, en la que la voluntad de servicio siempre ha estado presente, al abrigo de una Universidad que como la Universidad Central de Venezuela, siempre será cultura de paz, libre, plural, democrática y autónoma.  

 

¡Sí se puede!

 

Muchas gracias

 

Caracas, 15 de febrero de 2011