Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de conferimiento de títulos a los y las egresados y egresadas de las escuelas de Enfermería y Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina.

 

 

 

La Universidad es una institución académica. Para cumplir con sus fines, debe preservar la libertad de cátedra, de investigación, de expresión y de crítica. Tal libertad implica que la Universidad no debe subordinarse ni comprometerse con los intereses emanados del ejercicio de la política. En la Universidad caben todas las ideologías, todas las corrientes del pensamiento, ya como objeto de estudio, ya como forma de análisis de la realidad, o como método para lograr que la pluralidad se exprese con absoluta libertad. Sin embargo, en ella no cabe la política que tiene por objeto la obtención del poder. No cabe porque al hacerlo, al tomar parte de una posición, se acabaría con la riqueza que le da su pluralidad.  

 

Estos planteamientos que aunque no nos pertenecen, los compartimos a plenitud, constituyen legítimo argumento que avala la conducta que los universitarios de siempre hemos asumido de forma irreductible para mantener la dignidad de la Institución, la libre convivencia, la tolerancia, para poder impartir enseñanza sin dogmatismos, como única forma de formar profesionales idóneos para el desempeño del saber adquirido en los diferentes ámbitos del ejercicio, para generar conocimientos con estricta solidez científica, para contribuir a que sus egresados y egresadas ejerzan a cabalidad la ciudadanía. Esos son los principios y esa es la lucha de la Universidad frente a los intereses que pretenden desvirtuar su razón de ser.   

 

Comenzamos nuestra intervención en este día, oportuno para los recuerdos y el alborozo, pero también para la reflexión, con los comentarios expresados,  para que ustedes, egresados de hoy puedan en su interior contrastar la Universidad que han vivido con lo que pudiera ser la otra, sumisa, doblegada, ajena a la universalidad de la ciencia, perturbadora de  conciencias.

 

Para nadie de quienes aquí estamos es desconocido el  difícil tiempo que transcurre para la Universidad Venezolana, nuestra UCV requiere del apoyo del colectivo ucevista para preservar su integridad, para el trabajo conjunto hacia la consecución de los fines que expresados en la Ley de Universidades, constituyen su quehacer. En este sentido las Autoridades somos una circunstancia, la permanencia solo pertenece a la Institución, y lo que no hagamos quienes en ella hacemos vida significa el negar la posibilidad, de producir nuevos conocimientos, de formar las venideras generaciones, de seguir siendo la conciencia crítica de la Nación, de construir un mejor país. No hay lugar para el reposo, no hay lugar para las posiciones cómodas, para la indiferencia. No culmina con el egreso el vínculo con la UCV. 

 

Un profundo contenido social le es inherente a las profesiones de salud; el conocimiento al servicio del ser humano, de las comunidades, la solidaridad, a veces la entrega, el sentido de responsabilidad y la actuación ética, entre otras, son virtudes que deben acompañar el tránsito por la vida profesional de quienes han hecho del saber en salud su instrumento para crecer, para alcanzar buenos logros, pero también para ser útiles a la sociedad.      

 

Al decir de escobar, el cuidado humano amoroso es concebido como la relación ínter subjetiva entre la enfermera, el enfermero y la persona sana o enferma, donde se da y se recibe amor, se respeta la dignidad humana, se ofrece seguridad, comunicación efectiva, se protege de agentes externos, se muestra interés, se satisfacen las necesidades de salud, se comprende y se valora a la persona mediante un trato humano.

 

En tanto que los y las licenciados y licenciadas  en nutrición son profesionales  capaces de evaluar el proceso alimentario-nutricional  de la población a nivel colectivo e individual, administrar programas de alimentación, nutrición y educación, realizar investigaciones en estas áreas e integrarse a equipos multidisciplinarios para incidir significativamente en los aspectos  que le son propios, abarcando su competencia un amplio campo de acción constituido por diferentes áreas especializadas.   

 

Ambas profesiones se enriquecen hoy con la incorporación de nuevos talentos, a quienes junto al caudal de conocimientos, les acompaña el entusiasmo propio de quien inicia una nueva actividad, de quien comienza a ejecutar sus proyectos, a ellos a sus familiares, a sus más cercanos afectos les expresamos nuestro sentimiento de regocijo por el triunfo obtenido, el que también pertenece a esta UCV, pues en ellos y ellas se pone una vez más de manifiesto el deber cumplido.

 

Debemos hoy en este acto referirnos a la fecha reciente que conmemora los 60 años de creación de la Escuela de Nutrición y Dietética, extenso período de significativos logros que ratifican uno a uno la vigencia de una institución que construye, que siembra y que genera y que nacida como  escuela nacional de dietética, comienza su vida adscrita al instituto nacional de nutrición del entonces ministerio de sanidad y asistencia social, para más adelante adscribirse a la Facultad de Medicina. A sus directivos, personal docente, administrativo, obrero y a sus alumnos transmitimos en nuestra voz el mensaje de júbilo de esta universidad, al tiempo que les invitamos a continuar hacia el cumplimiento  de nuevas y exitosas metas.      

 

Graduandos y graduandas, comienza una nueva fase de vuestras vidas, el transcurrir de nuestra propia historia está matizado por hermosos y por difíciles momentos, por éxitos y también por fracasos, sin embargo cada fracaso supone un capítulo más en esa historia y una lección que nos ayuda a crecer. No se dejen desanimar por los fracasos, aprendan de ellos y sigan adelante, sin olvidar que en gran medida los instrumentos para alcanzar el éxito les fueron suministrados por esta universidad que hoy les despide. Esta UCV libre, autónoma, democrática y plural.

 

Felicidades y gracias.

 

 

Caracas, 5 de noviembre de 2010