String para buscar
Submit buscar

Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de conferimiento de títulos a los y las egresadas de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

 

 

“Las universidades han cambiado notablemente desde que se fundaron en la edad media hasta nuestros días. Se han transformado, de pequeñas comunidades de profesores y alumnos, a organizaciones complejas que realizan variadas funciones y en las que conviven grupos con intereses diversos. Por eso, el concepto de universidad ha sido dinámico, y probablemente lo seguirá siendo. Sin embargo, los valores y los principios de los miembros de la universidad, las virtudes de las personas y las virtudes de los estudios, ésos son permanentes. Y el deber de los universitarios es luchar porque prevalezcan sobre presiones y problemas circunstanciales. Así se preservará la universidad como una institución seria y respetable, a la que la sociedad recurrirá, como hasta ahora, con confianza y seguridad, porque sabe que uno de sus principios es servirla con honestidad y desinterés”.

 

Coincidimos con estas afirmaciones de Rodríguez Cuevas y en este sentido se ha orientado el esfuerzo que desde lo interno, han realizado en mayor o menor intensidad, diversas gestiones directivas que nos han precedido. Ha correspondido a la nuestra una mayor dedicación, dadas las condiciones que de diversa índole han afectado el diario quehacer de la institución.

 

También es cierto que la circunstancia social y económica del país ha estado sujeta a vaivenes que, en mayor o menor grado, causan severo impacto, así como de influencias político ideológicas que no siempre atienden a la racionalidad. Esto indiscutiblemente confiere mayor valor a la formación de recursos, a la producción de conocimientos, que en esta casa se generan y que desde siempre se han puesto al servicio del país y de sus instituciones para fortalecer y/o dar nuevos rumbos a dichas políticas. En ese ejercicio académico inherente a una de sus más importantes funciones, la UCV demuestra nuevamente al país que a pesar de las dificultades, ella no se detiene en su tarea y en su compromiso con el país. Ustedes, graduandos de hoy son ejemplo de que hemos cumplido.   

 

Hace poco tiempo el profesor Aníbal Romero alertaba en el sentido de que “oscuros nubarrones se perfilan en el horizonte universitario venezolano, en estos tiempos de estremecimiento sociopolítico. Puede constatarse una gradual pero inequívoca tendencia del poder establecido orientado a copar los espacios sociales, uno a uno, en una dirección corporativista, todo ello guiado por la ambición de controlar la sociedad y de limitar y hasta suprimir la disidencia.     

 

Se trata, insiste Romero, de un proceso, cuyos signos son no obstante bastante claros y carentes de ambigüedad. Ante semejante amenaza, los universitarios tenemos que estar alertas, y defender con inquebrantable firmeza los principios de libertad académica y gobierno institucional autónomo que tanto valoramos”. La expresión en otro contexto, manifestada por Escribá, aparece coincidente con ello al señalar que:

“los de hoy son tiempos de incertidumbre, pese a ello: la universidad no puede vivir de espaldas a ninguna incertidumbre, a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de los hombres…. Por ello al celebrar con ustedes el triunfo que les arriba a este día, les invitamos a continuar en la tarea de construcción, así como en la defensa de esta UCV, de sus principios, del sentido plural  a que obliga su propio carácter de universalidad.

 

El acto de este día, y así lo hemos expresado en similar ocasión, se corresponde con los muchos logros y aportes que al país ha brindado esta compleja facultad, sus siete escuelas y en ellas sus profesores, empleados, estudiantes, trabajadores. Con todos nos congratulamos    y de manera muy especial, con los nuevos profesionales quienes a partir de hoy, se abrirán caminos en diferentes ámbitos del ejercicio y a quienes auguramos un trayecto exitoso.    

 

Celebrar el triunfo debe estar íntimamente ligado a un sentimiento de gratitud hacia aquellos y aquellas que compartieron vuestros desvelos, que tendieron su mano y transmitieron aliento: padres, madres hermanos, hermanas, conyugues, en fin, quienes en presencia o en espíritu forman parte importante de vuestro afecto.  Para todos y todas nuestra solidaridad.

 

Si bien es este día de fiesta académica, en el que predominan alegres sentimientos resulta imposible, no referirnos a los hechos que muy recientemente atentaron de manera violenta contra la universidad, causando daños materiales, pero también alterando el clima de paz, de respeto, de tolerancia, necesario para la producción intelectual, para la labor creadora, esencia de la institución universitaria.

 

Resulta además doloroso el evidenciar en estos hechos y en sus posteriores consecuencias, cómo el deterioro moral adquiere alarmantes dimensiones, se dejan a un lado los principios de ética que deben regir la actuación ciudadana, la gestión pública y sin pudor alguno, se obvia el mandato constitucional para vulnerar el carácter autonómico que éste confiere a la universidad. Se distorsionan mentes jóvenes y se aplaude lo incorrecto, se pretende instaurar el reino de la mentira.     

 

¿Acaso se olvida que la universidad está arraigada en la historia de la humanidad y que por siglos ha sido referente de dignidad, de cultura, de pluralismo? Los verdaderos universitarios honramos esa historia de decencia, de esfuerzo, de democracia,  de gloria y al repudiar firmemente la hora menguada de la patria, ratificamos el compromiso con la doctrina universitaria, con los valores morales, esos que  satisfacen el espíritu y engrandecen la obra de  hombres, mujeres,  instituciones y país.

 

Siete disciplinas hoy enriquecen sus filas con la incorporación de este significativo número  de profesionales, deseosos de participar activamente en los procesos de desarrollo de la sociedad, ansiosos por ser útiles, pero también dispuestos a un ejercicio digno, signado por el respeto a los cánones que la ética establece, dispuestos también a profundizar en sus capacidades y a administrarlas de manera racional, pues la sociedad de hoy que es la sociedad del conocimiento, así lo exige. Jóvenes que en busca del éxito, entiendan que éste no solo se mide en términos económicos ni de relaciones; el rector de la dignidad Jesús María Bianco, nos dejó entre sus múltiples enseñanzas una que es también una sentencia: 

    “todo aquel que pierde el sentido de su propia estimación y es inconsecuente consigo mismo, está destinado al peor de los fracasos”.   

 

El conferimiento  de los títulos a egresados y egresadas de  faces en fecha cercana al  73 aniversario de su creación, lleva a recordar   aquel  17 de noviembre de 1938, la casona de san francisco, inicio de las actividades académicas de la escuela libre de  ciencias económicas y sociales adscrita a la facultad de ciencias jurídicas y políticas, escenario de la consolidación de aquella idea, como señalamos tres años atrás “que con admirable visión de futuro tuvieran los distinguidos venezolanos José Joaquín González Gorrondona, Arturo Uslar Pietri, Tito González Alfaro y José Joaquín Ron, entusiasmados los jóvenes que se incorporaron a sus aulas, entre quienes se destaca por su activa participación en la vida nacional el Dr. Enrique Tejera París”.    

 

En el tiempo de hoy, en palabras de quien fuera su decana la profesora Sary Levy, la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales:

“Constituye una comunidad diversa, plural y muy activa, cuya voz clara, firme, profesional está presente, orientando al país, cimentada en principios y valores, los  que día a día se intentan fortalecer; representa además un valioso espacio para la formación ética y profesional de juventudes en las áreas del actuar humano en sociedad”.       

 

Satisfecha la institución por vuestro egreso, les recuerda que cualquiera sea el camino que a partir de hoy ustedes transiten, deberán conservar el vínculo que por obra del estudio, del ejemplo, del sacrificio, de la gratitud han creado con esta UCV.

 

Queridos graduandas y graduandos, egresan ustedes de la ilustre Universidad Central de Venezuela.  Esta Universidad les ha enseñado el significado de futuro: para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos lo desconocido, para los valientes es la oportunidad. Seamos entonces valientes, rechacemos dudas y temores, solo así tendremos la Venezuela que merecemos y la Universidad que ha de perdurar por siempre: cultura de paz, libre, plural, democrática y siempre autónoma.

       

 

Felicitaciones y gracias.-

 

 

Caracas, 2 de diciembre de 2011