String para buscar
Submit buscar

Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en el acto del Día del Profesor Universitario y la Autonomía universitaria

 

 

 

Este día nos recuerda aquel de 1958 cuando, recuperada la democracia, es aprobada la ley de universidades. Se instaura plenamente la autonomía universitaria, la significación de tal hecho en la vida de la institución y del país se siembra en la conciencia de la universidad y, en atención a ello, nace el 5 de diciembre como día del profesor universitario. Esta circunstancia de grato recuerdo nos convoca hoy, en contraste con la dolorosa del momento, cuando de nuevo emerge la sombra y nos reclama la urgencia de vencerla.

 

Tres principios fundamentaron la propuesta de gestión rectoral que formuláramos en 2008,  a propósito de uno de ellos señalamos:

 

Nuestra posición frente a la autonomía no obedece a una coyuntura político electoral, es un firme sentimiento que forma parte de nuestro diario quehacer, obedece a una herencia de luchas, de ideales y se manifiesta en nuestras acciones de manera sincera. De ello conoce la universidad toda.       

 

En esta hora aciaga de país y universidad, al reiterar esa, nuestra convicción, nos unimos al sentir del colectivo democrático que hace vida en esta casa del saber, para deplorar la acción que no aislada, se concreta de forma más evidente con la reciente decisión que además de violentar la constitución, hace lo propio  con la autonomía universitaria. Pero no sólo venimos a mostrar nuestro desacuerdo, a lamentarnos pasivos ante la afrenta. Estamos aquí porque estamos decididas a dar la lucha, como en oscuros tiempos precedentes la libraron los universitarios dignos, valientes. Con ustedes  hacemos un todo para que se sienta y retumbe en la conciencia de Venezuela, la voz de la UCV que se eleva y trasciende sus muros para exigir respeto, para defender ese carácter autonómico, para que el ofensor se entere que aquí hay moral, decencia, convicción democrática y que no se arredra esta UCV ante el poder corrompido, que ante él  no se arrodilla ni repta.

 

De nuevo ha llegado la hora de Vargas que es además la mala hora de Carujo, bien lo señalo Andrés Eloy Blanco, el demócrata:

“Vargas no es simplemente un grande hombre, no es simplemente el más puro de nuestros magistrados, Vargas es una hora, es una hora en un reloj, una hora pasada presente y futura, cíclica, declinante y vigente, en órbita sobre nosotros, una hora que suena con periódica angustia en la conciencia venezolana”. Frente a Vargas, frente a su historia que es la de la universidad republicana, decimos presente los universitarios de siempre.    

 

Y porque la autonomía es un principio universal, arraigado en Latinoamérica, hemos considerado, más que emitir conceptos propios, hacer, en función de ella, un recorrido por Latinoamérica,  así podemos reseñar que  cordera campos, a la sazón secretario de la unión de universidades de América latina, expresaba que:

 

“En la actualidad, habrá que admitirlo, el tema de la autonomía adquiere nuevos horizontes cuando se le discute en su relación con la economía y la sociedad del conocimiento. Sin embargo, para el caso de América latina, este nuevo horizonte no puede prescindir, en el análisis, de la dimensión histórico-cultural de la autonomía, que les ha permitido a las universidades tener un peso social que, con frecuencia, ha rebasado la sola responsabilidad de cumplir con lo que se conoce como las funciones sustantivas y que, al respecto, Carlos Monsiváis ha señalado que las universidades emblematizan y encarnan el espacio que el estado y la sociedad les conceden en materia de crítica, libertad de expresión, disidencia política y moral. Junto con sectores de la prensa y de la vida intelectual y política, las universidades públicas usan su autonomía para discrepar porque, salvo en los regímenes muy autoritarios, hay una aceptación resignada de la crítica, porque se considera indispensable en el equilibrio de las naciones.

 

Mientras que en muchos países la autonomía forma parte de lo que se entiende como libertad académica, en América latina y el Caribe constituye una referencia histórica que da cuenta de la distribución del poder y de las conquistas de la sociedad frente al estado. La autonomía es en esta región un elemento nodal de la vida de las instituciones públicas de enseñanza superior.

 

Con el curso de los años la autonomía universitaria dejó de ser una concesión puramente formal para constituirse desde la segunda década del siglo XX en un valor capital permanente de los universitarios intransferibles e irrenunciables que definen su universidad”.

 

Desde México, el Rector Narro de la Universidad Autónoma, expone que la tarea fundamental de cultivar el saber define a la universidad. Como organización y espacio social que tiene como eje de sustentación la cultura, requiere de libertad como condición necesaria para realizarla; libertad de pensamiento, de búsqueda de la verdad y de expresión. Que  históricamente ha habido un reconocimiento de las diversas sociedades a esta tarea singular de la universidad. La autonomía universitaria implica la fidelidad a la misión académica.

 

El término autonomía evoca nociones como soberanía, emancipación, autorregulación y autogobierno. El término autonomía, procede de dos palabras del griego: autós, de uno mismo y, nomos, norma o ley. Se opone al de heteronomía, que supone una actuación con base en criterios y normas impuestos por otros, que son externos o ajenos o que provienen de fuera. Implica la no dependencia de otros y la no subordinación.

 

Y al citar a González “la autonomía indica la capacidad de las personas, las instituciones o los estados de darse a sí mismos su propia ley y gobernarse por ella, de ordenar su propio mundo y de configurar, en suma, su forma acostumbrada de ser. Por esto, autonomía significa auto conciencia, autodeterminación, independencia y, en definitiva, libertad”. Y que las posiciones dogmáticas no tienen cabida ni sentido en una comunidad universitaria.

 

Igualmente que el mundo de la ciencia y la cultura en general es un mundo abierto, hecho de consensos y disensos, por eso, vivo y en movimiento”.

 

Juliana González ha señalado “que pocos conceptos tienen más significado para la modernidad (de la que somos herederos) que el de autonomía, tanto en sentido jurídico como ético, político, antropológico y cultural en general, donde es inseparable de los valores y derechos inalienables de la libertad y la igualdad. La concepción moderna de lo que es el hombre. Incluso considera que la autonomía es nota definitoria de lo humano en cuanto tal”.

 

González García de la Universidad de Costa Rica expresa que la autonomía académica y la libertad de pensamiento significan tanto pluralidad como función crítica. Estas características se manifiestan en todos los órdenes de la vida universitaria y van en paralelo con la búsqueda abierta y diversificada del conocimiento, con clara conciencia de que no hay una verdad única y sin la autonomía, la universidad estaría cercenada, es parte de su fuerza vital, motor de la creatividad y seguro contra el apetito de grupos y sectores políticos y de orden económico, entre otros. Es el principio que le permite la crítica objetiva y la propuesta desinteresada, es la que posibilita a la universidad ser conciencia de una nación. Por la responsabilidad social que implica la autonomía, defenderla  es poder construir creativamente, crear sin censura, transformar en conjunto lo que se considera necesario y beneficioso. Es la posibilidad de funcionar libremente y organizarse sin condicionamientos. Es investigar e incidir con la acción social en los ámbitos que se consideren pertinentes. Es darse el gobierno que se juzgue conveniente sin intromisiones políticas, económicas o culturales.

 

Defender la autonomía, la independencia, la libertad de cátedra, la autodeterminación es

 

Defender, entonces, un principio constitucional que nos favorece, como instituciones públicas, en el logro del bien común.

 

En la declaración de Managua  se destaca que:

 

1.- La autonomía universitaria, tal y como la Unión De Universidades de América Latina y El Caribe (UDUAL) lo ha expresado en reiteradas oportunidades haciéndose eco de sus normas estatutarias, debe ser concebida como un deber y un derecho, inseparable de la misma naturaleza de la universidad.  

2.- La autonomía que supone el recto ejercicio de la libertad en los campos académicos y administrativos, por quienes conforman la comunidad universitaria, supone también, tratándose de la educación superior en Latinoamérica, el apoyo financiero sostenido y consistente de las universidades por parte del Estado. Constituye grave limitación que lesiona el libre quehacer académico el desentendimiento de los gobiernos en este decisivo aspecto.

 

En tanto que la declaración de México contempla 

·       Que la autonomía es un principio vital para el funcionamiento de las universidades, dado que permite el libre pensamiento y discusión de ideas, procesos indispensables para la función académica de búsqueda y transmisión de la verdad.

·       Que en el siglo XX las universidades latinoamericanas conquistaron su autonomía, lo que les ha permitido cumplir su función con independencia de los poderes establecidos, de partidos políticos, de iglesias y de grupos de influencia.

·       Que el principio de autonomía no implica ni oposición ni sumisión a los gobiernos, sino simplemente independencia.

·       Que rechazamos toda acción o intento que pretenda violentar los atributos autónomos que históricamente y por derecho propio han conquistado las universidades latinoamericanas.

·       Que personas o grupos, dentro y fuera de las universidades, al tratar de imponer sus intereses, ponen en riesgo el cumplimiento de la misión de las instituciones y provocan el desprestigio de las mismas.

 

El observatorio de la autonomía universitaria recientemente creado y cuya sede está en Guadalajara, se establece “como un escenario plural y abierto a la participación de quienes tienen algo que decir y debatir acerca de la autonomía universitaria, en una cooperación generosa y activa en el gran diálogo que puede nutrir nuestras nociones, ampliar nuestros horizontes y compartir nuestras realizaciones.

 

Los universitarios latinoamericanos, directivos, profesores, investigadores, estudiantes, trabajadores, autoridades públicas de las universidades de todas partes podrán acceder a este diálogo, que intenta se desarrolle responsable y creativamente y sirva para mantener la preeminencia del debate, la defensa de valores como la autonomía, la libertad de pensamiento e investigación, la promoción de la justicia social y la provisión universal de servicios educativos superiores.

 

Será repositorio permanente de orientaciones, expresiones de defensa de la autonomía, información, encuestas, investigaciones, asesoría jurídica, ponencias y agenda de actividades de las instituciones que integran la Unión De Universidades de América Latina y El Caribe.”  En ese marco se crea además la comisión de defensa de la autonomía universitaria.          

 

Las autoridades de esta UCV, conjuntamente con la directiva de la Asociación de Profesores, ante una nueva arremetida contra la universidad venezolana, a través de la primera institución de educación superior del país,  en lo que se pudiese definir como allanamiento judicial, convocó a una reunión que realizada el pasado jueves, congregó a los convocantes y a ex autoridades: rectores, vice rectores, secretarios, dirigentes  del gremio docente para, en una demostración de unidad y sentimiento universitario, reafirmar el apego a los principios que nos rigen y en función de ello, definir la conducta que conducirá a la firme defensa de la autonomía. El acto de este día debe interpretarse entonces como punto de partida para esa nueva tarea que nos impone la historia. De nuevo el talento debe oponerse a la fuerza, superadas deben estar en gran manera las fuerzas primitivas, la arbitrariedad y la violencia que en la pluma de gallegos, encarnaba la figura de doña bárbara para dar paso a lo que en lo interno de su espíritu, se mantuvo a resguardo y de ese primitivismo y de ese confluir de sentimientos, ha de surgir  la Marisela encarnada en el progreso, en la justicia y en la paz que hoy nos aprestamos a rescatar.

 

Finalmente, bien vale la pena destacar la opinión de Alexis Márquez quien expresa que “correlativamente el más grande error que puede cometer un gobierno o una revolución  es tratar de imponer su dominio sobre las universidades pasando por encima de su autonomía…El gobierno o la revolución que de tal modo actúen, jamás conseguirán  hacer de las universidades instrumentos ciegos y sumisos de sus designios y en cambio se privarán del enorme y valioso aporte que ellas podrían ofrecer para el cabal cumplimiento de los fines gubernamentales y/revolucionarios”.

       

Al compartir con ustedes colegas docentes este nuevo día de sentir universitario, a los galardonados y orgullosa de ser ucevista, les invitamos a ser parte de  esta jornada de dignidad.

 

Estamos convencidas de que  la lucha está planteada y habrá de prevalecer la razón, tal como lo señaló José María Vargas frente a Carujo. La fuerza no debería apoderarse de las casas donde nace y germina el saber, donde la democracia tiene su mayor expresión y donde el carácter plural seguirá siendo la mejor, si no la única vía, para el encuentro de la verdad. Esta UCV seguirá siendo libre, democrática, plural y siempre autónoma.

 

 

 

Caracas, 5 de diciembre de 2011