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Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de conferimiento de títulos a los egresados de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

 

Los actos de conferimiento de títulos o de grado como se han denominado de forma tradicional, constituyen una fiesta académica que involucra no solo a quienes egresan de sus estudios de pregrado sino a la institución toda, pues con un legitimo sentimiento nos sentimos en parte dueños de vuestro éxito porque es el éxito de nuestra alma mater a la que con orgullo pertenecemos y para cuyo engrandecimiento contribuimos día a día.    

 

El escenario nacional en que transcurren los recientes días y en cuyo marco tiene lugar el acto de esta mañana, no deja de revestir cierta complejidad. Se evidencia una situación de incertidumbre en los muchos aspectos que conforman la vida del país, no escapa de ello la universidad, pues es imposible separarla del entorno que le es propio, a quien se debe y por quien existe, eso que llamamos sociedad con sus variables y que nos indica el camino a seguir pero que también recibe de la universidad la influencia que guía su desenvolvimiento y al mismo tiempo le transmite ese mandato ético moral que convierte a la institución universitaria en su conciencia crítica.  

 

Celebramos hoy el triunfo académico de este numeroso grupo de nuevos profesionales de las distintas áreas del saber que se agrupan en las 7 escuelas que conforman nuestra facultad de ciencias económicas y sociales, una facultad que crece día a día en saber, en producción de conocimientos, en formación de recursos, en aporte de soluciones especificas. Ya hemos señalado en anterior oportunidad que el diagnóstico de la realidad venezolana es un desafío intelectual mucho más difícil, si no se cuenta con la fortaleza intelectual y la disposición para aceptar las múltiples visiones existentes en las ciencias sociales.  Por ello, cobran mayor importancia los aportes de esta facultad en la producción de conocimientos y saberes, para aprehender las circunstancias actuales y romper con dogmas y concepciones únicas e iluminar los caminos hacia el futuro.     

 

Recién regresamos de un importante viaje, para lo cual en estricto respeto y cumplimiento de la ley solicitamos autorización a la máxima autoridad del esta UCV como lo es su Consejo Universitario, durante esta ausencia también en estricto apego a la legalidad fue designado como rector encargado el Dr. Nicolás Bianco, a quien debemos reconocer su preocupación y empeño en cumplir responsable y exitosamente la tarea que por ley le corresponde. Esa es también una demostración de democracia universitaria, de confianza en sus dirigentes, en su equipo. Confianza que no permite la más remota duda de la lealtad de los universitarios de siempre. Hoy nos incorporamos de nuevo a nuestra función directiva y nada mejor que hacerlo en una nueva entrega de cuentas al país, cuentas que se expresan en cada uno de los egresados de este día en quienes la institución invirtió y administró de manera cabal los recursos requeridos para formar profesionales y ciudadanos útiles y dignos.

 

No podemos dejar de referirnos a lo interesante del intercambio de ideas con los directivos de las Universidades Autónoma de Guadalajara y Nacional Autónoma de México: similitud de inquietudes, similitud de dificultades, pero un  objetivo común: “que la universidad libre, plural, democrática permanece y debe permanecer por siempre viva como un espacio de creación en cuya vida y frutos debe prevalecer la autonomía.”      

 

En este sentido fue muy grato el adherirnos al recién creado Observatorio Latinoamericano de Autonomía creado por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) a fin de promover y vigilar el cumplimiento de la misma por parte de los gobiernos y cualquier otra fuerza, en su relación con las instituciones de educación superior en el subcontinente.      

 

Abanderada como es esta UCV en la defensa de la dignidad universitaria asumimos esta defensa como compromiso de vida  y en ello estará nuestro empeño y nuestra lucha pues solo donde existe libertad puede haber creación.   

 

Compartir con ustedes esta hora feliz de vuestras vidas es renovar nuestra vocación docente, es contagiarnos de la alegría que sienten, es hacernos solidarios con vuestras familias, pero a la vez es renovar la fe en una Venezuela que vibra impulsada por el noble espíritu de los venezolanos que siempre hemos sido, por la evocación de los héroes de ayer, esos universitarios, civiles que en generosa y valiente entrega contribuyeron a consolidar 200 años atrás nuestra independencia, es decir nuestro nacimiento como patria libre, soberana e independiente. A escasos 4 días de esa fecha bicentenaria rendimos tributo a los de ayer, a esos quienes construyeron la verdadera historia de la patria, al tiempo que convocamos a los jóvenes de hoy, a los venezolanos de espíritu grande, de conciencia solidaria a continuar escribiendo la historia con las acciones que ennoblecen, que buscan la unión, pero que sobre todas las cosas harán vencer la razón sobre la fuerza.

 

Esta casa donde día a día se vence la sombra les despide hoy cuando emprenderán un nuevo camino. Cualquiera que sea vuestra ruta no olviden que se incorporan a ella en pos de nuevos logros para lo cual les capacitó esta vuestra UCV, cultura de paz, libre, democrática, plural y por siempre autónoma.

 

Felicidades y gracias.

 

 

Caracas, 01 de julio de 2011