Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia Garcia-Arocha en el Acto de Conferimiento de títulos a los y las egresadas de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina.

 

 

No podemos iniciar este acto de fiesta académica, sin referirnos a la situación que en el día de ayer alteró el normal desenvolvimiento de la vida universitaria. La actitud violenta de un sector de la comunidad universitaria, ausente de respeto por los principios de confraternidad, de actuación ciudadana, de sentido universitario, constituyó una nueva agresión no sólo a las autoridades y/o a bienes materiales, sino a la universidad toda, a estudiantes, trabajadores, docentes, empleados, quienes ajenos a conductas inadecuadas, transcurren su tarea con ética, mística, dedicación, disciplina y compromiso institucional.

       

Esta circunstancia  debe, como en efecto lo hacemos, ser condenada de la manera más enérgica. La violencia sólo le es propia a quienes carecen de inteligencia, de sentido común, a quienes no tienen principios y argumentos o a quienes los entregan a intereses subalternos.

       

La universidad que es la casa donde nace y germina el saber, donde se construyen hombres y mujeres íntegros para un país de decencia y libertad, no puede ser generadora de violencia, ni mucho menos ser cómplice.

 

En este sentido, ratificamos nuestro repudio a esa y similares actitudes, reiteramos que no nos acompaña el miedo, al tiempo que expresamos nuestra firme convicción en la cultura de paz que nos es propia y nuestro compromiso en defensa de la decencia, de los principios que al constituir doctrina universitaria, nos fueron legados por quienes lucharon con ideas, con conciencia para que fuese posible la existencia de esta universidad.

 

El alma mater moderna es, al decir de Briceño Romero, “la madre de toda la especie humana. No es la herencia de una élite ni la propiedad privada de una oligarquía del saber, sino la máxima esperanza de todos los hombres libres y que llegan a ella con la seguridad de ser recibidos sin arrogancia y con afecto”.    

 

Con ese mismo sentimiento despide hoy la universidad a este numeroso grupo de egresados quienes un día, ávidos de conocimientos, ansiosos de superación, traspasaron sus puertas, sin otra exigencia, adicional a las de orden académico, que no fuera el deseo de culminar exitosamente una carrera. Por eso hoy cuando la institución universitaria es objeto de agresión y descalificaciones, la mejor respuesta es la entrega al pais de profesionales dignos, capacitados, conscientes de su responsabilidad y dispuestos a servir.  En ello se regocija la universidad y en nuestra voz quiere expresar a cada uno de ustedes, a sus familiares, a sus más cercanos afectos, la más sentida palabra de felicitación al tiempo que formulamos votos por un ejercicio colmado de satisfacciones y éxito.       

 

Los tiempos que transcurren se acompañan de grandes dificultades para el país y para la universidad, hemos transitado en fecha reciente por severos problemas que, derivados unos de las insuficiencias presupuestarias, limitan la tarea efectiva, otros consecuencia de una errada concepción de universidad pretenden subyugarla a un pensamiento y un estilo político que niega el carácter universal que le es propio a la institución. El más cercano de los eventos fue la aprobación de una ley de educación universitaria que a todas luces, por su procedimiento de formación, resultaba inconstitucional.

 

Se hizo presente la acción de los y las universitarios y universitarias con el apoyo de la sociedad civil, convencidos de que  era  necesario  asumir  una  lucha  firme y decidida  para exigirle a los  legisladores  incluir, tal como lo establece la constitución nacional, la opinión de los  diferentes sectores que  representan el mundo universitario nacional, y asimismo,  tomar  como aspectos ineludibles para elaborar  una ley de  universidades, principios  tales como: la  autonomía, la  pluralidad, la universalidad del conocimiento científico  y cultural  y el derecho al pensamiento crítico,  todos ellos, inherentes a la naturaleza de las instituciones de educación superior. De esta forma actuando con espíritu  unitario,  la  academia  venezolana  logró que el presidente  devolviera la ley al parlamento, donde le fue levantada sanción. Abierto esta un espacio plural para la discusión y la formulación de propuestas. El apego a los principios de justicia, democracia y libertad se ratificó y se ha fortalecido en esta circunstancia.

               

Otra lucha se libra hoy, la que se da en función de presupuesto, salarios dignos y reivindicaciones estudiantiles. Y han sido nuestros estudiantes, conscientes de su compromiso con la historia, quienes asumiendo situaciones de riesgo protagonizan junto a docentes y empleados esta nueva gesta por la universidad.  

 

Un débil campo de la salud ofrece hoy nuestro país, llegándose incluso a hablar de crisis, las innumerables deficiencias de los establecimientos de atención, el notable decaimiento de lo que, con gran expectativa creará el ejecutivo y que se identifica como barrio adentro, el desprecio al profesional de la salud formado en nuestro país y su suplantación por otro extranjero, el desabastecimiento de medicamentos, las erradas políticas sanitarias, entre otros aspectos, atentan contra la salud de la población. Panorama que no por lo ingrato, debe desanimar a los y las noveles egresados y egresadas. Por el contrario debe significar un reto para Uds., una invitación al trabajo útil, honesto, productivo y constructivo para devolver al país la tan necesaria seguridad en salud.

 

El significado que encierra la salud pública, le confiere un carácter ético por excelencia y un profundo contenido social. El avance de las ciencias médicas en cuanto a diagnóstico y tratamiento se refiere es evidente, los campos del saber que ustedes han escogido resultan de invalorable utilidad a la medicina, pues ellos complementan de manera decisiva su acción, en una perfecta demostración de lo que es el equipo de salud.             


Al júbilo que es propio a eventos como el de este día se suman dos circunstancias   de especial significado, el egreso de la primera promoción de la carrera de técnico superior universitario en inspección de salud pública, como producto del convenio entre la gobernación del Edo. Monagas y la UCV y de la primera promoción de la carrera de técnico superior universitario en información en salud, del convenio entre la universidad experimental nacional del Táchira (UNET) y la UCV, la labor de cooperación y apoyo constante que tanto el gobernador del Estado Monagas, José Gregorio Briceño, como el   Rector de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Profesor José Sánchez Frank, han sido de singular importancia para este logro, demostrando así que las alianzas con sectores de la academia y del gobierno regional, producen importantes resultados que se traducen en beneficio colectivo.

 

En este mismo sentido, reconocemos al Profesor Juan Carlos Serratud, Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, reconocida Universidad ubicada en la ciudad de Coro Edo. Falcón y con quien mantenemos convenio, por el egreso de la promoción de Técnicos Superiores Universitarios en Fisioterapia.

 

A todos ellos en sus diferentes espacios del quehacer, expresamos nuestro reconocimiento y  saludamos hoy con afecto su presencia en este recinto.

 

No podemos dejar de mencionar que la gestión de Gobierno del Estado Monagas, ha aportado también beneficio  a nuestra institución, representado éste en la construcción de la casa de la UCV ubicada en Caicara de Maturín, Edo. Monagas, la cual se culminará para este primer semestre de 2011.

 

En esta hora, cuando tantas dificultades se ciernen sobre la educación venezolana resulta oportuno recordar que  “la educación es la mejor política social, es la clave para la inclusión social y la equidad, es decisiva para la igualdad de oportunidades y también para abordar los retos sociales, económicos y políticos”.

 

Día a día trabaja la UCV para honrar los principios y los ideales de Bolívar y Vargas, sus fundadores y de aquellos que en fechas posteriores y en la contemporaneidad  la han ido construyendo y enriqueciendo, con ejemplo de irreductible dignidad.  A pesar de los escollos  saldrá airosa esta UCV porque en ella, en vuestra UCV, se anida el talento, la dignidad irreductible y el carácter que ostenta con orgullo de cultura de paz, libre, democrática, plural y siempre autónoma.

 

Felicitaciones y gracias.

 

Caracas, 18 de marzo de 2011