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Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha en ocasión del Conferimiento de grados académicos de Especialización, Maestría y Doctorado.

 

 

 

En el mundo actual los países desarrollados, reconocidos por sus avances en los más diversos campos de la economía, las ciencias, la tecnología y las artes, son tales, no tanto por los recursos naturales que poseen, o por razones de raza, clima o sistema político, sino porque poseen una proporción relativamente elevada de profesionales de alto nivel, crean ciencia y tecnología avanzada y generan y procesan grandes volúmenes de información


Hoy como nunca, ante la denominada revolución del conocimiento, el saber es poder e instrumento imprescindible en cualquier proyecto de desarrollo de un país. En este nuevo contexto, la educación y el mercado adquieren una nueva perspectiva, en lo que ha dado en llamarse la sociedad del conocimiento; en consecuencia, para que la universidad  pueda adaptarse ante un mundo como el que vivimos, competitivo, globalizado y cambiante, es obvio que las capacidades científicas, técnicas e innovadoras y gerenciales, ya no pueden ser dejadas a la simple inspiración, a la simple intuición, a la habilidad innata o al aprendizaje por ensayo y error, sino debe ser el resultado de un proceso de estudio socializado, sistemático, profundo, actualizado, transdisciplinario y crítico, a través del cual se construyan los criterios y estándares para evaluar y legitimar el conocimiento, en la misma medida en que son construidos y aceptados grupalmente los paradigmas que permitan el funcionamiento de la ciencia y los procesos educativos que le son inherentes y la apertura a las transformaciones más radicales en el saber.                    


Estas reflexiones de fuentes y colaboradores resultan oportunas para resaltar la  importancia y trascendencia del acto de este día, en el que    profesionales egresan de esta UCV habiendo obtenido los grados académicos de especialización, maestría y doctorado. 


En este acto  resaltan algunos hechos que merecen ser destacados.  En primer lugar el número creciente de profesionales con formación de cuarto nivel que nuestra universidad está formando, muestra que a pesar de las condiciones adversas que debe enfrentar la institución, para mantener activos  y productivos los programas de postgrado  y sus líneas de investigación y trabajo, la UCV sigue siendo una institución de alta competitividad en la formación de los profesionales del más alto nivel  que el país necesita y en  la producción científica y humanística. 

 

Hacer investigación científica, tecnológica o de contenido social  que cumpla con la condición de ser original y produzca resultados de calidad, constituye en estos momentos un enorme reto para los profesores-investigadores universitarios. La disminución  del presupuesto  aplicado a las universidades  afecta de manera directa  a aquellas  que contemplan la investigación como una de sus funciones esenciales.

 

Ya se ha señalado que las sociedades del siglo XXI y del tercer milenio se han de liberar de los estragos del subdesarrollo y de la dependencia en la medida que producen, divulgan y aplican la ciencia, tecnología e innovación. La tríada ciencia-tecnología-innovación constituye hoy, por consiguiente, la catapulta del desarrollo sostenido y sostenible de las modernas sociedades del mundo y, especialmente, de los países de América latina y del Caribe.

 

Sin embargo, la ciencia, la tecnología y la innovación no aparecen por azar, se producen a través de la investigación científica. Es así que el desarrollo de las sociedades de hoy –que significa la construcción de sociedades de base tecnológica- tiene por fundamento la investigación científica. Sin investigación científica, vale decir, sin el concurso de los científicos, no hay ni puede haber ciencia, tecnología e innovación; y, consecuentemente, no hay ni puede haber desarrollo económico y social de los países

 

La decisión del ministerio de ciencia y tecnología,  de financiar con los fondos obtenidos a través de la ley orgánica de ciencia tecnología e innovación, solamente  proyectos de investigación en cuatro áreas, enmarcadas en los lineamientos del primer plan socialista simón bolívar 2007-2013, reduce enormemente las posibilidades de trabajar en otras áreas de igual o mayor importancia que las seleccionadas, como por ejemplo salud, educación, ciencias básicas, ciencias del agro y veterinarias, ciencias económicas, entre otras.  

 

Consideramos que esta es una oportunidad propicia para llamar la atención sobre la inconveniencia de imponer políticas públicas que, como esta, afectan negativamente  la capacidad de generar conocimiento nuevo, que es función irrenunciable de la universidad. Nuestra obligación es formar profesionales del más alto nivel que, como ustedes, estén en condiciones de  servir al país, provistos de los conocimientos y las experticias requeridas para la solución de los problemas que la sociedad  sufre en la actualidad. Para poder lograr esto  la investigación es fundamental como elemento de apoyo a la docencia.

 

Es muy satisfactorio apreciar el creciente número de graduados a nivel de especialización, que en la mayoría de los casos sin apoyo económico  de algún sistema de becas,  han hecho el importante esfuerzo de ampliar y actualizar sus conocimientos para prestar un mejor servicio profesional. Esta es sin duda la otra vertiente de la formación académica que la universidad debe apoyar con  interés y ampliarla aún más, a través de la oferta de programas de educación continua que garanticen la actualidad del conocimiento, especialmente en las áreas de mayor impacto social. 

 

Queremos  también tocar otro aspecto que juzgamos  esencial como manifestación de compromiso institucional, desinteresado, en contribuir con el desarrollo de nuestro país. Nos referimos  al rol que están jugando los profesores jubilados en la docencia y la investigación de muchos programas de postgrado. Para la universidad estos profesores  constituyen una reserva invalorable de conocimientos y experiencia que reconocemos de manera plena. 

 

El apoyo, muchas veces totalmente desinteresado, a la docencia e investigación en los programas de postgrado, aunado al que realizan a diario los profesores activos, contribuye a que podamos seguir sirviendo al país con un alto nivel de calidad y celebrar con satisfacción el éxito académico que hoy nos convoca.    

 

La universidad reconoce y aprecia el trabajo de los profesores jubilados,  valora   su compromiso institucional y lo agradece. La condición de profesor nunca se pierde, por eso los animamos a continuar manteniéndose activos como forma de vida y compromiso universitario.  

 

Un reciente estudio revela que en la actualidad, los países con mayor desarrollo del postgrado en América latina son Brasil y México, que forman más de ocho mil doctores por año, respectivamente, con una adecuada distribución de programas de maestría y doctorado y un apoyo gubernamental explícito.

 

En un segundo término de acuerdo al citado estudio, se ubican Argentina, Chile, Colombia, Cuba y Venezuela, que tienen formación de Maestría y Doctorado en múltiples campos del saber. 

 

Sin embargo se destaca que sin duda las instituciones deben producir saberes y en atención a ello, los postgrados no pueden tener un nivel reducido, se necesita una masificación de ellos. Si América latina no dimensiona más significativamente el postgrado, como un eje de saberes y como un espacio diferenciado del pregrado, no podrá acceder a la sociedad del conocimiento.   

 

Nosotros ratificamos el reconocimiento a la calidad de nuestra educación de postgrado, al esfuerzo tesonero de quienes desde sus diferentes espacios de actuación procuran día a día elevar su nivel, conservando el prestigio que en este sentido ha alcanzado nuestra universidad, al tiempo que felicitamos a los egresados de este día augurándoles un desempeño de éxito y provecho.   

 

Difíciles circunstancias ha debido enfrentar la universidad venezolana, difíciles momentos que alteraron el diario quehacer universitario para asumir una lucha firme y decidida hacia el impedir, por vía de la resistencia y los argumentos, la promulgación de una ley de educación universitaria instrumento legal que al regir la vida de las universidades debió contar con la opinión de un colectivo, amén de convertirse en instrumento racional que respete y recoja entre otros aspectos, los principios de pluralidad, que inherentes al carácter universal de la institución, tienen garantía de ejercicio en la autonomía.  

 

Días y noches de incansable trabajo, profesores, empleados, estudiantes, obreros, sociedad civil.  Tiempo y personas  durante el cual y junto a quienes, se demostró que la unidad en función de un objetivo es la única vía para el éxito. Fue así como se impuso la razón sobre la fuerza y ocurrió el veto y posterior levantamiento de sanción a esta ley.           

 

Un nuevo panorama se abre para la universidad, en el que, sin perder de vista los imprevistos derivados de las conducta de una dirigencia, que fluctúa de forma inesperada, ofrece un espacio para la discusión, para el aporte de ideas, para la construcción de un nuevo ordenamiento jurídico que al adecuar la universidad a los tiempos de hoy, respete su doctrina, sus principios, su autonomía. En función de ello no ha habido descanso para este nuevo reto que se nos presenta y en el que esta UCV, referente nacional, debe como en efecto lo hace, marcar pauta.   

 

A partir de este momento toma un nuevo rumbo vuestro ejercicio profesional, cimentado en los conocimientos y capacidades que en cada área específica del saber Uds. Han adquirido, así se enriquecerán los espacios públicos y/o privados donde éste tenga lugar y vuestra visión del mundo, más amplia hoy les permitirá mayores análisis, mejor comprensión de los distintos fenómenos que en él acontecen, crear, construir, corregir, proponer, con la autoridad que confieren el conocimiento,  la experticia y el apego a los principios éticos.    

 

Dejan ustedes el recinto universitario, semillero del saber, casa donde la sombra es vencida por el talento, al salir de sus muros deben sus egresados convertirse en vencedores de otras sombras: las de  la injusticia, la violencia, la desigualdad, la división, el resentimiento. La universidad y el país requieren para poder avanzar por sendas de progreso, de libertad, pues sin ella, no habrá derecho, ni justicia ni paz.   

 

La educación al decir de expertos, cuyo criterio compartimos, es un fenómeno dinámico que no admite pausas ni el peligroso espejismo de creer que se ha alcanzado la meta ideal. Siempre habrá algo nuevo que aprender, algo que enmendar y una nueva meta por alcanzar. Siempre para sus egresados estará abierta y dispuesta esta UCV, cultura de paz, libre, democrática y siempre autónoma.

 

Felicidades y gracias.

 

Caracas, 11 de marzo de 2011