Coordinación:

Dr. Jonatan Alzuru Aponte       
ESTUDIOS DE LA VIDA COTIDIANA Por una Autocomprensión Estética, Política y Cultural de América Latina El Programa “Estudios de la Vida Cotidiana” es una Línea de Investigación formalmente constituida desde el año 2001 en el Centro de Investigaciones Postdoctorales (CIPOST) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Coordinador: Dr. Jonatan Alzuru Aponte Miembros de la Línea: Prof. Luis Alberto Bracho, Prof. Rafael Hurtado Malpica, Prof. José Rafael Herrera.

Presentación:

Muchos han sido los abordajes para el tratamiento de lo latinoamericano. Basta no más hacer un recorrido histórico desde la Modernidad y su influencia local, amén de constatar la larga historia de sincretismos ideológicos nacidos en estos predios, para precisar el contenido sustantivo del quehacer intelectual en Latinoamérica. Diversos, fecundos y no tan agraciados han sido los cruces epistemológicos, desde las disciplinas más diversas, así como desde los núcleos más duros de los saberes constituidos.

Las diversas nomenclaturas que abundan hoy en el espectro académico e intelectual pugnan por ganarse hoy una suerte de “interpretación oficial” que les garantice un buen status epistemológico y lo que ello conlleva. Los “Estudios Culturales”, las “Prácticas intelectuales”, los abordajes “Posmodernos”, aunados a las viejas perspectivas “analíticas” y “críticas” para el abordaje de lo latinoamericano, evidencian la emergencia y consolidación de una serie de prácticas y discursos dignos de considerar, con sus respectivos estilos de investigación, propuestas de trabajo y narrativas específicas sobre lo latinoamericano.

La identidad latinoamericana actual, por su parte, aunque todavía entendida como síntesis producto del encuentro de culturas, comporta elementos de otro orden que complican la noción misma de identidad. García Canclini ha evidenciado cómo la interacción entre lo local y lo global está modificando la autorrepresentación cultural y las identidades colectivas en América Latina. El tejido intercultural aparece bajo la forma de fractura identitaria, al punto de que dicha identidad no pareciera del todo ni constituida ni con ganas de asumirse en su totalidad, ni colectiva ni individualmente.

Frente a esta condición, cabe una pregunta que por simple no deja de interpelarnos por el status de nuestro oficio de cara a eso que seguimos llamando Latinoamérica: ¿Dónde estamos?

Como respuesta a esta simple pregunta nace el Programa “Estudios de la Vida Cotidiana”, como el requisito más elemental del oficio intelectual de cara a la constitución de un pensamiento estético reflexivo en nuestro continente, cuyo principio tiene presente la inteligibilidad de la condición epocal tanto como la batería epistémica desde donde se acomete la empresa del pensar lo latinoamericano hoy.

Lejos ya de los grandes discursos de la filosofía y de la historia monumental; lejos ya del derrumbe de los grandes sistemas idealistas, y dada por sentada la pertinencia del debate modernidad-posmodernidad en América Latina, se trata ahora de la autocomprensión cultural desde la vida cotidiana como método, narrativa y crítica de la cultura. Se trata, pues, de una hermenéutica de la construcción-creación del sentido en la vida aconteciente, que no desdeña sino que más bien privilegia el carácter ambiguo y siempre naciente de la experiencia cotidiana como forjación del “sentido de la vida” latinoamericano. Los cruces civilizatorios, la gratuidad, los equívocos están a la base de nuestra autopercepción cultural, ya no desde el selbsverstanding de los grandes sistemas, sino desde el desgarramiento inicial y la apertura total del sentido y la narración cotidianos.

Así, más allá del concepto abstracto de vida cotidiana desarrollado por Heller, o bien del concepto existencialista o sociologicista de lo cotidiano se podría, de entrada, discutir acerca del reto hermenéutico contemporáneo: elaborar una deontología, esto es, tomar en consideración las situaciones (ta deonta) viendo lo que tienen de efímero, de oscuro, de equívoco y de grandioso también (Maffesoli). En este sentido, y de la mano de la propuesta maffesoliana, se trata de abordar lo cotidiano con la certeza metódica de que sólo un saber dionisíaco, esto es, un saber que esté lo más cerca posible de su objeto, es capaz de captar “el hormigueo existencial cuyas consecuencias no se han acabado de medir”