Reseña Histórica

Breve Reseña Histórica de la Escuela de Medicina "José María Vargas"

Edificio de la Escuela de Medicina "José María Vargas"

El Hospital Vargas de Caracas fue asiento de la enseñanza de la medicina de nuestra Universidad desde 1895, fecha en la cual, un grupo de jóvenes médicos, liderizados por Luis Razetti y Santos Dominici, constituyen la denominada Generación Renovadora, la cual, bajo la influencia de la Escuela Francesa, reformaría profundamente los estudios médicos y el ejercicio de la medicina. Por más de medio siglo, el Hospital mantuvo este papel protagónico, hasta que, a finales de la década de los 50, con la culminación de la Ciudad Universitaria, se traslada la enseñanza de la medicina al Hospital Universitario de Caracas.

 

Algunos profesores, miembros del personal médico del Hospital Vargas, entre ellos, Francisco Montbrun, Fernando Rubén Coronil, Jacinto Convit, Luis Manzanilla, Otto Lima Gómez, Eduardo Carbonell, Blas Bruni Celli y Francisco Kerdel, decidieron quedarse para evitar que el Hospital Vargas fuese relegado a un papel asistencial secundario y perdiera la tradición docente que lo caracterizó desde 1895. Esto, junto a la crisis que debió enfrentar la Facultad por el aumento creciente de la demanda estudiantil, fueron factores determinantes en el nacimiento de la Escuela Vargas.

 

En 1959, la Facultad cedió a este grupo de profesores el antiguo local del Instituto Anatómico de San Lorenzo, en la plaza del mismo nombre, construido sobre el cementerio de La Merced e inaugurado por Luis Razetti en 1911.

 

Los Dres. Montbrun y Lima Gómez estuvieron a cargo del proyecto de adaptación del edificio del antiguo Instituto Anatómico para la realización de seminarios y otras actividades docentes que anteriormente se desarrollaban en el Hospital Vargas.

 

Después de un minucioso estudio, se llegó a la conclusión que era imposible acometer el proyecto de remodelación, dadas las condiciones de la edificación; por ello, los Dres. Montbrun y Lima asumen la responsabilidad de demoler el antiguo edificio, con la idea de construir uno nuevo para levantar la Escuela de Medicina.

 

La receptividad del Gobierno y del Comisionado de la Presidencia de la República, Sr. José Agustín Catalá, facilitó la construcción de un bloque de 9 plantas, auditorios y laboratorios, concebidos con sencillez y al más bajo costo, apenas 12 millones de bolívares. Esta sección de Ciencias Básicas complementaría al Hospital integrando el Complejo Docente-Asistencial de la Escuela de Medicina.

 

En Agosto de 1960, la Facultad designó oficialmente la Comisión Planificadora de la Nueva Escuela, la cual quedó integrada por los Dres. Rafael José Neri, José Ignacio Baldó, Alfredo Borjas, Fernando Rubén Coronil, Francisco Montbrun y Otto Lima Gómez.

 

El 1º de Noviembre de 1960 se abrió el Primer Curso en la Nueva Escuela, aún sin edificio, con los locales improvisados en el Hospital Vargas: en la Morgue funcionaba la sala de disección, otras instalaciones servían de laboratorios para prácticas y se había acondicionado un auditorio entre las salas 19 y 20. A finales de 1962 se concluyó el edificio de la Escuela Vargas, albergando, durante el año lectivo 1962-1963, los 3 primeros años de la carrera.

 

En 1961, la Comisión Técnica, presidida por el Coordinador Docente Dr. Luis Manuel Manzanilla, constituida por representantes de los distintos Departamentos, la Dirección y la Sociedad Médica del Hospital, así como por los profesores de la Escuela que formaban parte del Consejo de Facultad, elaboró el nuevo plan de estudios, aprobado por este Consejo en 1962. La Comisión mantuvo el criterio de crear una Escuela de Medicina Experimental según el modelo de la Universidad de Stanford, con una enseñanza integrada vertical y horizontalmente y con los llamados laboratorios multidisciplinarios. Fue la promoción Ricardo Archila (62-68) la que comenzó sus estudios en este edificio, aún escasamente dotado, pero con la satisfacción de ser “unos nuevos privilegiados” por cuanto estrenaron también el nuevo plan de estudios.

 

En julio de 1961, el Decano, durante la conmemoración de los 70 años del Hospital Vargas, informó que había solicitado la creación de la nueva Escuela ante el Consejo Universitario. El informe aprobatorio del Consejo Nacional de Universidades (CNU) se recibió 4 años después (agosto, 1965).

 

El terremoto del 29 de julio de 1967 ocasionó fuertes deterioros en el recién construido edificio de la Escuela: grietas en fachadas y paredes internas, algunas tan grandes que se podía ver la calle a través de ellas; se doblaron varios marcos de puertas; en el piso 2 se resquebrajó peligrosamente una des las columnas de carga, y otras, aunque en menor grado, también sufrieron daños. Los bloques quedaron al descubierto por la caída del friso y las de los baños por el desprendimiento de los azulejos. También la sala de disección y las escaleras quedaron afectadas.

 

Las reparaciones comenzaron tres meses después con la reconstrucción de las paredes inferiores de las fachadas este y oeste y la eliminación del friso que, por lo grueso, producía una sobrecarga inútil de 30 toneladas. Faltó, sin embargo, reparar las escaleras y las columnas del piso 2. Por más de un año las clases fueron dictadas en locales inadecuados, prestados para tal fin por las dependencias vecinas, hasta que, al concluir la reparación, que en ningún caso fue la definitiva, las Cátedras regresaron a sus sedes originales.

 

A principios de los 80, se realizó un estudio técnico con el propósito de determinar los daños sufridos por el edificio en el terremoto del 67. El informe, reveló que debía procederse a la inyección de resinas epóxicas en las grietas (realizado en 1981) y al apantallamiento y rigidización de la estructura (efectuado 1985 y 1988).

 

Las obras de remodelación y rigidización comprendía la construcción de pantallas laterales de concreto a lo largo y ancho del edificio, con sus respectivos pilotes, la instalación de vigas de refuerzo en los 8 pisos y la demolición y construcción de las escaleras.

 

Por un tiempo, a pesar del ruido, el polvo, las interrupciones en el suministro de agua y de energía eléctrica y otras tantas molestias que en ocasiones la comunidad varguista se vio forzada a soportar, las actividades docentes y de investigación siguieron realizándose en los locales de la Escuela. Sin embargo, las obras de rigidización era de tal envergadura que debió desocuparse el edificio, trasladando las Cátedras a otros locales cercanos por espacio de más de dos años. Así, en el edificio de Consulta externa se ubicaron las Cátedras de Anatomía, Histología, Medicina Preventiva y social (actualmente Salud Pública), Microbiología y Parasitología, mientras que en dos apartamentos situados en el edificio Pirineos, frente a la Escuela, se mudaron las Cátedras de Bioquímica, Fisiología, Fisiopatología y Farmacología. La Dirección de la Escuela funcionó en la planta alta de la Biblioteca.

 
Las actividades docentes se llevaban a cabo en el Hospital Vargas, en el edificio de Consulta Externa y en otros locales, en condiciones realmente precarias, y las de investigación fueron trasladadas a diferentes sitios: Facultad de Ciencias, Farmacia, Instituto de Medicina Experimental e Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, entre otros.

 

El regreso de las Cátedras al Edificio se hizo en forma progresiva finalizando en septiembre del 88. Fue un precio alto el que pagó la comunidad varguista en beneficio de su seguridad y de mejores condiciones de planta física para trabajar en los años venideros.

 

El crecimiento de la Escuela agudizó la insuficiencia de locales por lo que, en paralelo a la reparación del edificio, se elaboró el anteproyecto para la construcción de un nuevo edificio, en un terreno localizado al lado oeste del primer edificio “Edificio de Ciencias Básicas II”.

 

La elaboración del proyecto se inició en 1982, a cargo de la Arq. Elena Seguías de Ruíz. En 1984 se recibió la primera partida presupuestaria (Bs. 11.000.000,ºº); en 1985 se iniciaron los trabajos de pilotaje y en 1986 comenzó la construcción.

 

Los inicios para la construcción de este edificio fueron muy duros, desde realizar expropiaciones de las edificaciones que se encontraban en el terreno asignado a la Escuela, hasta interminables ciclos de gestiones de las Autoridades de la Escuela, Facultad y Rectorado al Presidente de la República, a los Ministros de Sanidad, Juventud, Desarrollo Urbano, Educación, OPSU, y a todos aquellos que tuvieran en sus manos la asignación del presupuesto necesario para construcción del edificio de Ciencias Básicas, vieja aspiración de la Escuela.

 

Para finales de 1988 la ejecución había alcanzado un 90% de las obras y se creía, de manera optimista, que en tres años sería construido el edificio. Sin embargo, por la situación de crisis del país por una parte y la falta de voluntad política de los gobernadores por la otra, la obra prácticamente se detuvo.

 

Desde esa fecha y hasta 1997, poco fue lo que pudo acometerse, se acondicionaron los dos auditorios para descongestionar los salones de clases así como el estacionamiento. Esa larga espera se vió colmada con un sinnúmero de peticiones, cartas, entrevistas, reuniones y promesas hasta que, a finales de 1977 se reanudaron los trabajos cuando el Presidente Rafael Caldera asignó, a través del Centro Simón Bolívar, la cantidad de dos mil quinientos millones de bolívares (Bs. 2.500.000.000,ºº) para la culminación del edificio.

 

Mención especial merece en esta reseña la actuación de la Comisión de Planta Física de la Escuela, la cual surge en 1981, por la preocupación que existía por las condiciones de inseguridad del edificio producto de los daños sufridos por el terremoto y por la insuficiencia de locales. La Comisión quedó integrada por los Dres. José Pierluissi, Antonio Rondón Lugo, Jaime Boet, Francisco Castellanos, Jesús Sanabria y Oswaldo Carmona, incorporándose poco después Pedro Blanco Souchón y Miguel Requena.

 

En aquel entonces, era obvio que las obras de rigidización y apantallamiento resolverían el problema de inseguridad del edificio, sin embargo, quedaría sir resolver la insuficiencia de locales, por ello, esta Comisión se abocó a la realización de un inventario de la áreas necesarias para elaborar el atropeyo para la construcción de un nuevo edificio, para lo cual solicitó el concurso de las diferentes Cátedras. Paralelamente, se solicitaba ayuda económica para la reparación del “viejo” edificio.

 

Hoy, cuando se han reactivado las obras de construcción del edificio de Ciencias Básicas II, no podemos menos que resaltar la labor tesonera y constante desarrollada por el Dr. José Pierluissi, quien continúa al frente de la Comisión de Planta Física.

 

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