Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, profesora Cecilia García-Arocha, durante el Acto de imposición de la Orden José María Vargas.

 

 

 

De Vargas decía Rízquez: “fue maestro y sus lecciones se escuchan todavía, fue un caudal de sapiencia y de su genio y de su voluntad brotaron a la vida nacional creaciones docentes, cátedras y facultades y nacieron laboratorios, gabinetes, anfiteatros, biblioteca, instrumentos, modelos anatómicos, museos, conservando aún, las huellas de sus dedos y pregonando la virtud de sus esfuerzos en una como inmortalidad de sus hechuras. hermanó el bien de la bondad eterna, con luz que irradia de la sabiduría, fue un patriota y de las ofrendas por la salud de la patria no fue ejemplo tan sólo el sacrificio de su propia existencia, sino el gesto heroico de su alma triunfadora sobre la brutalidad y la fuerza y aquella frase,  que la historia ha grabado de manera indeleble, para enseñar con un ejemplo sublime que si el mundo falaz puede ser alguna vez o siempre  de los fuertes, la gloria del amor que todo llena no perdurará nunca si no arraiga en la conciencia de los justos”.

 

Oportuno es recordar además que “fue vargas un magistrado que surgió como un rayo de luz civil en el caos de los poderes militares en Venezuela, y porque sacó de la nada maravillas para nuestra vida nacional fue un creador y porque hizo la luz en las tinieblas de nuestra existencia colonial y formó al hombre de nuestra patria a su imagen y semejanza de sabio, naturalista, medico y filosofo fue un modelador de hombres y porque colmó a manos llenas de pan de vida las alforjas de los hambrientos de la tierra y vació a cielo abierto maná de ciencia en los espíritus de los sedientos de saber y derramó consuelos y esperanzas en el alma de los desgraciados del mundo, fue una providencia.”        

 

Recibir  la máxima condecoración que otorga esta Universidad Central de Venezuela identificada con el nombre de Vargas, no significa sólo el reconocimiento a una labor, ella adquiere significado de compromiso, de lealtad a su memoria, de apego a su legado de saber, de honor, de virtudes ciudadanas y es también obligación de lucha para que de nuevo lo justo logre vencer la fuerza y la ignominia.  

 

Fue creada la orden José María Vargas  para reconocer honoríficamente los méritos de las personas pertenecientes al personal docente y de investigación de la UCV, que se hubieran distinguido por la constancia en el ejercicio de su misión o por sus esfuerzos extraordinarios en el cultivo de las ciencias o las humanidades. en cada acto como el de este día se regocija la universidad al hacer evidente en quienes la reciben, la riqueza intelectual y moral que hay  en ella y que se multiplica en el saber que se comparte, se siembre y se  difunde para construir hombres, mujeres y patria.        

 

La Universidad, se ha señalado, es el espacio para la formación de las nuevas generaciones, esta actividad debe darse en el proceso de la búsqueda y generación del conocimiento, a través de la investigación científica. Estas son dos de sus funciones sustantivas. La Universidad pública y autónoma es también un espacio laico, de libertad, cuestionamiento y disentimiento, fundamental para el crecimiento de la nación. Enmarcado en este concepto ha transcurrido el quehacer de quienes hoy ven reconocido su labor. La Universidad al honrarles, se honra pues una vez mas, ha cumplido con una de sus funciones, esa que al decir de García Arocha, constituye función legitima de  la institución, la de “exaltar la obra por ellos realizada y señalar el acierto de sus ejecutorias”.

 

Dar continuidad a esa obra, se constituye en obligante mandato a cumplir por los y las galardonados y galardonadas de hoy, la universidad y el país exigen dedicación constancia, trabajo creador y junto a ellos, grandeza de espíritu para que en él tenga cabida el sentido ético, ese cuya ausencia desmerita cualquier acción. Bien vale la pena entonces  traer a nuestra memoria las frases de Gallegos: “se producen, es cierto y aun con bastante frecuencia los deslumbrantes casos de talento bien cultivado, pero no brillan sino de tiempo en tiempo las lámparas del corazón, alimentadas de buena esencia humana.”                 

 

Al felicitarles por este homenaje, y formular  votos por que en esta navidad y en el año que se aproxima abunden los momentos de alegría y que la paz que tanto ansiamos trascienda las fronteras de vuestros hogares y se haga presente en nuestra patria, nos pronunciamos fervientemente por vuestro éxito, ese que sólo es posible “cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias y sembrando raíces”.

 

Felicitaciones y gracias.

 

Caracas, 7 de diciembre de 2010