Palabras pronunciadas por la profesora Cecilia García-Arocha, en ocasión del acto de imposición de medallas a los integrantes de la promoción de postgrado FACES 2010, de la cual formó parte.

 

Hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,

como en abril el campo que tiembla de pasión.      

Bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,

el alma esta brotando florestas de ilusión.   

 

Así describe Barba Jacob uno de los diferentes instantes de la vida, las fluctuaciones del ánimo, las influencias que en el espíritu obran las circunstancias del tiempo y de la historia, le llevan a presentar la vida como “clara, undívaga y abierta como el mar”. De su “canción de la vida profunda” hemos seleccionado esta estrofa que identifica acertadamente el sentimiento que en este día se hace presente en cada uno de quienes hemos culminado un sendero de estudio, de esfuerzo, de trabajo académico, de crecimiento intelectual y en virtud de ello, recibimos la medalla que es símbolo de triunfo. Hay entonces alegría en nuestras almas y se renuevan las ilusiones que forjadas en nuestras mentes han encontrado, por obra de voluntad, talento y labor fructífera de la Universidad, expresión tangible en los grados académicos que de especialistas, magíster, doctores y doctoras, nos serán conferidos mañana en solemne acto académico.  

 

Y decimos que se renuevan las ilusiones, porque no hay tiempo para pausas en el camino que nos hemos propuesto para nuestras vidas, porque vida es dinamismo, es aspiraciones, es acción y quedan aún múltiples cosas por hacer, no sólo por nosotros mismos, también por la universidad, por el país.            

 

Es la vida entonces quien además nos coloca frente a circunstancias diversas, en nuestro caso particular hemos vuelto a ser estudiantes, a sentir la universidad en su esencia mas pura, en su labor creadora, sin deslindarnos por supuesto de nuestro compromiso hacia el colectivo que significa la tarea dirigente. Y es hoy, en ese rol de estudiante quien culmina una nueva etapa de formación, que nos encontramos en este recinto, asumiendo el sentir de nuestros compañeros post graduandos para transmitir en nuestra voz la profunda reflexión a que obliga un instante como este. Una reflexión que pasa por el reconocimiento de nosotros mismos como personas y el  cómo hemos asumido las tareas que el devenir de nuestra propia historia nos ha encomendado, nuestra vida familiar, el apoyo de los nuestros, la convivencia en los momentos de dificultad, la alegría compartida en cada logro, para trascender luego al reconocimiento de la Universidad como formadora, como generadora de conocimientos, pero también como constructora de hombres y mujeres integrales e íntegros; llega esa reflexión a nuestra condición ciudadana, a pensar en el país que nos pertenece y que pareciera desvanecerse, ese país que nos ha permitido ser libres, desplegar nuestras alas al viento para tomar el rumbo que nuestra conciencia nos ha indicado, sin presión alguna, sin doblegarnos, dispuestos siempre al avance, jamás al retroceso, a menos que éste signifique rectificar en función de mejores momentos. Ese país a que nos debemos como ciudadanos cabales, como universitarios que creemos en los principios de democracia, justicia, tolerancia, en el que al igual que en esta UCV, tienen cabida todas las razas, todos los credos y donde es bienvenido el pensamiento plural.  

 

Esas lluvias espirituales de que nos habla el poeta, traen consigo la hermosa ilusión que se transforma en férrea voluntad de construir, con el conocimiento que en estas aulas se ha enriquecido, con las ideas que nacieron al abrigo de la palabra orientadora de nuestros docentes, con la más clara visión de mundo que nos proporciona la educación de postgrado. A todos, nuestra palabra emocionada se transforma en sentida expresión de gratitud.

 

De los estudios de postgrado se ha señalado, criterio que compartimos, que no tienen como único objetivo la adquisición de un acervo de conocimientos y aptitudes, sino también del desarrollo de la creatividad y de la capacidad de innovación y que deben estar concebidos y diseñados para formar progresivamente los investigadores que han de participar en el proceso de producción, evaluación, aplicación y sustitución de conocimientos, metas que se deberán tener muy en cuenta si en verdad se quiere generar nuevos conocimientos, sin esta educación de avanzado nivel no es posible resolver problemas relevantes, concretos, como competitividad industrial, desarrollo científico - tecnológico, cobertura y calidad de la educación. Morles afirma que sin educación de postgrado desarrollada, no es posible una vida humana digna en un mundo que cada vez es más pequeño, globalizado y competitivo.     

 

Quienes integramos esta promoción, decidimos insistir en nuestra formación con una visión por demás amplia, como corresponde a las ciencias económicas y sociales, pues los límites disciplinares son sólo trazos referenciales, límites continuamente traspasados en la búsqueda de soluciones a los problemas del ser humano en sociedad, los cuales exigen de nosotros enfoques integrales y multidimensionales.

 

De manera particular nos orientamos hacia la  gerencia, entendida ésta como una pluralidad de corrientes teóricas y  metodológicas, cuya acción a la par de marcar el comportamiento organizacional, condiciona las dinámicas individuales y sociales, en una red de relaciones complejas, fuertemente imbricadas.

 

Una gerencia moderna nos exige aunar esfuerzos y voluntades para lograr metas y objetivos deseados, de ahí que incluya una diversidad de actividades que van desde la planificación, organización, dirección y control, pero que además atienden a multiplicidad de dimensiones, como lo son los recursos espaciales, financieros, tecnológicos y por sobre todo los humanos, donde el diálogo, el respeto a la diferencia y la negociación son ingredientes insustituibles. la gerencia es entonces un espacio que  combina, cataliza, promueve y desarrolla la acción, una acción de carácter socio-político, para ser ejercida en todo tipo de organización social.

 

En similares ocasiones hemos señalado tomando como referencia a claudio rama, que hoy hay un nuevo escenario del saber en el mundo de la globalización, varios autores han definido la irrupción de una nueva forma de creación de riqueza y organización basada en el uso intensivo de los conocimientos, que está naciendo una nueva educación centrada en los postgrados y que son estos, instrumento de la sociedad del conocimiento, por la complejidad de competencias que contiene. se habla de esta sociedad del conocimiento como la expresión de saberes especializados asociados a la división técnica y social del trabajo que produce un modelo basado en la incorporación de saberes a la producción, en consecuencia tienen vigencia las expresiones de Dubs al calificar a los estudios de postgrado como un proceso sistemático de aprendizaje y producción intelectual que contribuyen determinantemente al desarrollo del país.   

 

Así lo ha entendido la UCV y en atención a ello, se trabaja desde el Vicerrectorado Académico a través de la Coordinación Central de Postgrado.            

 

Las consideraciones precedentes deben inclinarnos a apreciar en su expresión máxima, el resultado del esfuerzo que tanto nosotros post graduandos, como la Universidad, han realizado para hacer real lo que un día fue aspiración y que hoy nos encuentra a un día de un grado académico, que nos ha hecho crecer pero también ha elevado el compromiso que para con el colectivo asumimos cuando alcanzamos el título profesional. Diversas vías habrán de conducir a este grupo de postgraduados, cualquiera que sea ella, deberá estar signada por los valores éticos, indispensables, si aspiramos un ejercicio digno. A ello nos comprometemos particularmente en este día, compromiso que mañana será legitimado al pronunciar el juramento de fidelidad a los mas nobles principios y normas.         

Nuestra condición de universitarios hace imposible desviar la mirada del panorama de la Venezuela de hoy, agobiada por dificultades de carácter diverso, la violencia pareciera constituirse en norma llevándose consigo vidas aún en naciente juventud, destruyendo bienes de utilidad pública o privada, se omiten leyes mientras se crean otras para situaciones puntuales, se agrede con la palabra y con la acción. Se niega la condición humana como depositaria de elementales derechos, se hace precaria la oferta de salud, se clama por la justicia ausente. No es este el país que hemos conocido y a su rescate estamos obligados aun más quienes a él, a sus instituciones, debemos nuestra capacitación para un mundo de progreso.        

 

Como especialistas, como magíster, como doctores, en fin, como profesionales con elevado nivel, nos preocupa intensamente la actitud que ignora el caudal y la reserva de talentos, que en las diferentes áreas del saber posee Venezuela, y se les sustituye por extraños, se descalifica así a nuestro entender el valor de la universidad venezolana, el  esfuerzo que por profundizar conocimientos, ha llevado a profesionales a acudir a centros especializados tanto propios como de otros países para enriquecer con sus logros la industria, el campo, la educación, la salud, los servicios nacionales. Con profunda convicción en nuestras capacidades, debemos los universitarios de hoy y de siempre, defender  en estos aspectos nuestra soberanía.  A mis compañeros de hoy les invito a ser consecuentes con nuestras ideas, con nuestros principios.  

 

Es tiempo de gratitud y así lo expresamos a esta Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de digna y eficiente trayectoria. En este día retomamos las palabras que pronunciáramos  en el pasado acto de grado y con las que su Decana, la define acertadamente: “constituye una comunidad diversa, plural y muy activa , cuya voz clara, firme, profesional esta presente, orientando al país, cimentada en principios y valores, los  que día a día se intentan fortalecer; representa además un valioso espacio para la formación ética y profesional de juventudes en las áreas del actuar humano en sociedad”, en ella transcurrió nuestro proceso de educación de postgrado, a ella estaremos ligadas en afecto y reconocimiento. 

 

En el transcurrir de nuestro tiempo vital, hay eventos y personas que nos marcan hondamente, ellos constituyen razón para seguir existiendo, estímulo para ascender. En este día, presencia y recuerdo se constituyen en indescriptible sentimiento que se viste de emoción diversa. Permítaseme un momento muy personal para dirigirme a mi madre Acela, ejemplo de fortaleza, depositaria de nuestras inquietudes, coprotagonista de nuestros logros. A mis hermanas Beverly, Mencia y Myriam, caracteres diferentes, un inmenso corazón. A mis sobrinos Raúl Humberto, Oscar Adolfo, Andreina, Isabella y Silvia, entusiasmo de juventud, estímulo permanente. Viva siempre la memoria de mi padre Raúl. Hoy, gravita en este espacio su presencia, junto a él, el hermano del alma, consejero, guía, albacea de mis inquietudes y logros: Raúl Adolfo, juntos transitamos este proceso hacia  el doctorado, inescrutables designios determinaron su marcha, de prisa, en silencio, pero sigue estando aquí, entre nosotros, en la Universidad que tanto quiso. Este día es para él.

 

Coincide la fecha de conferimiento de grado académico con la que conmemora los hechos de la victoria, presentes los jóvenes estudiantes de ese entonces, al frente José Félix Ribas, a quien bolívar llamara vencedor de los tiranos, impulsados por el coraje que impone la defensa de la patria, libraron la gloriosa batalla, ese coraje y esa férrea convicción de libertad, ha constituido herencia puesta de manifiesto por la generación del veintiocho y que emerge decidida en estos tiempos, blandiendo las banderas de justicia, de democracia, de igualdad. El recuerdo de los jóvenes de entonces, se hace perenne en la historia y se revive cada doce de febrero, instaurado como Día de la juventud. En este, nuestro momento de realización plena, rendimos homenaje emocionado a los héroes de ayer, a los valientes de hoy, constructores de esperanza.             

 

Es tiempo de concluir nuestra intervención, después de mañana cada uno de nosotros, como ya lo hemos señalado, retomará su quehacer, abrirá nuevos caminos, siempre hacia un nuevo ideal, conscientes de nuestros límites y de  nuestras legítimas aspiraciones. Bien vale la pena recordar a Clemenceau cuando nos indica que “es preciso saber lo que se quiere, cuando se quiere hay que tener el valor de decirlo y cuando se dice es menester tener el coraje de realizarlo”. Nosotros queremos, proclamamos y trabajaremos por Universidad y país ausente de sombra.

 

Gracias.”

 

Caracas 11 de febrero de 2010

 

 

 

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